No todo lo que pintan de verde es eco. Seamos sinceros, cuando tenéis la oportunidad de adquirir un producto o servicio, que tiene por atributo cuidar el medioambiente y mejorar la calidad de vida de las personas, seguramente lo tomáis con gusto, prefiriendo este a su semejante no ecoamigable.

Por ello, en el universo empresarial, si es verde (aunque solo en apariencia) convence y vende. Esto es, en palabras simples, a lo que se refiere el Greenwashig o lavado verde.

 

¿Qué es el lavado verde?

En palabras de investigadores de la Universidad de Girona, el Greenwashig o lavado verde es La ampliación selectiva de información ambientalmente positiva a través de la publicidad, que causa una imagen distorsionada de la realidad en la mente del consumidor, en la que estos aspectos ‘ecológicos’ se encuentran sobrerepresentados”; esto según Moritz Hallama y colaboradores.

Es decir, es la comunicación que las marcas e instituciones nos hacen llegar con etiquetas de 100% natural, ecoamigable, sostenible, orgánico, verde, respetuoso con el medio ambiente, bio, etc. Pero en realidad, sus productos, servicios y procesos no lo son, se trata de un lavado verde.

Con la creciente crisis climática, y la urgencia de la sostenibilidad, esto es un problema persistente. Tanto para evitar ser víctimas de él, como para evitar “hacer” lavado verde en proyectos propios, es necesario saber identificarlo.

 

3 consejos te ayudarán a identificar el Greenwashing

Como consumidor:

#1 Fijaos muy bien en las etiquetas, y no te dejes impresionar por la publicidad del empaque, slogans, colores. 

#2 Investiga sobre la marca, sus informes de sostenibilidad o si posee certificaciones medioambientales.

#3 No confiéis si falta información, puesto que la transparencia es la principal característica de una marca sostenible. Además, existen empresas que sobrepasan las fronteras, por tanto, puede que cumpla las normativas en un país y tengan un comportamiento ambientalmente ejemplar, pero lejos de las miradas, están ocasionando serios problemas.

 

Como empresario:

#1 Establece los ámbitos de sostenibilidad de la empresa. Es decir, realiza un estudio de sostenibilidad, donde establezcas estrategias, metas y objetivos reales y con verdadero impacto positivo.

#2 Colabora con ONGs y partes interesadas. Empezando por los miembros de la empresa hacia las partes externas.

#3 Comunicación Transparente, no tengáis miedo incluso a reconocer y contar los logros por más pequeños que sean, y también los fallos que se deben corregir. Un buen marketing verde ayuda mucho en este sentido.

Finalmente es importante conocer la propuesta de la UE para orientar las inversiones financieras hacia la sostenibilidad El Consejo ha adoptado hoy un Reglamento por el que se establece un sistema de clasificación, o «taxonomía», válido para toda la UE, que proporcionará a los empresarios e inversores un lenguaje común para determinar las actividades económicas que pueden ser consideradas sostenibles desde el punto de vista ambiental.”

Este plan de acción, pretende reorientar capital hacia inversiones sostenibles, gestionar los riesgos financieros asociados con al cambio climático, y fomentar la transparencia y comprensión de la actividad económica sostenible.

En hora buena, esperemos que esta taxonomía ayude a mitigar el Greenwashing y fomente el desarrollo de empresas verdaderamente sostenibles.