La cosmética natural movió 30 millones de euros en España durante la primera mitad de 2020, sin duda el nicho cosmético con mayor crecimiento en el país.  

Esto indica que los hábitos de consumo están cambiando, se da cada vez más valor a productos de comercio justo y de cercanía, cuya fabricación es responsable con el medio ambiente, y mejor aún si utiliza materias primas renovables, y libre de toxinas.

Sin embargo, en el mercado encontramos mil y un productos que dicen ser ecológicos y naturales, cuando la mayoría (aún) no lo es. Esto sucede porque en el sector del cuidado del cuerpo los términos, natural y ecológico no están protegidos por ley, es decir, aún no existe una regulación que delimite a partir de qué punto es cosmética natural o ecológica, como sí es el caso de otras áreas como la alimentación.

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Esta situación, se presta para que muchas empresas saquen partido haciendo creer a los consumidores que su producto es ecológico. Pero sí existen normativas privadas que sirven como certificación y también, la norma internacional ISO 16128 que unifica todos los criterios de definición de la naturalidad en una fórmula, cuyo objetivo es la armonización en la comunicación, unifica el sistema de cálculo para definir el porcentaje de naturalidad de un producto.

PERO ¿QUÉ ES LA COSMÉTICA NATURAL?

Se refiere propiamente, a los productos que utilizan materias primas de origen natural, cuyo proceso de transformación es sencillo y contienen la mínima intervención de aditivos o transformaciones químicas, y se han utilizado únicamente aquellos procesos no perjudiciales para el medio ambiente y la salud de las personas. 

No sólo son clave los ingredientes naturales, sino también el proceso de producción, debe ser lo menos contaminante posible y que no deje ningún tipo de residuo tóxico.

Los cosméticos naturales se clasifican en función del porcentaje de ingredientes naturales que contengan como: miel, leche, cera de abeja, aceites de oliva, jojoba, karité, aceites esenciales y que no utilicen ingredientes perjudiciales, como por ejemplo parabenos, ftalatos que actúan como disruptores endocrinos.

Sí, sí pueden contener ingredientes químicos, pero siempre y cuando no perjudiquen la salud y el medioambiente.

Y LOS COSMÉTICOS ECOLÓGICOS ¿SON LA MISMA COSA?

La cosmética orgánica, bio o ecológica son denominaciones que suelen confundir porque se pueden entender como características diferentes, sin embargo, su base es la misma en términos de certificación, es decir, deben entenderse como sinónimos, en cuanto a las ecoetiquetas. 

En la cosmética ecológica se emplean ingredientes naturales que están certificados como ecológicos, por su producción libre de químicos tóxicos.

Un cosmético ecológico siempre será natural, pero no todos los productos naturales son ecológicos.

A LA HORA DE COMPRAR

Podéis buscar productos con certificación, para estar seguros de su origen. Ten en cuenta, que en España las principales normas de certificación de cosméticos ecológicos y naturales que se pueden encontrar son BioVidaSana, Cosmos y Natrue. En ellas se establecen categorías según el porcentaje de ingredientes ecológicos que contiene el producto, y se refleja en el etiquetado.

Por ejemplo, en la norma BioVIdaSana hay tres categorías: 

Categoría I

Para productos que contienen más del 90 % de ingredientes ecológicos.

Categoría II

Para productos que contengan entre un 89 % y 15 % de ingredientes ecológicos.

Categoría III

Productos con menos de un 15 % de ingredientes ecológicos.

En la etiqueta se muestra el porcentaje de ingredientes ecológicos y la categoría.

A la hora de identificar el producto natural o ecológico, el listado de ingredientes INCI, es decir, la Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos, es el único dato que permite identificar la composición de la fórmula y su naturalidad. 

En el listado de ingredientes los componentes se ordenan por concentración de mayor a menor, hasta las concentraciones del 1% que se ordenan de forma aleatoria.

BENEFICIOS DE LA COSMÉTICA NATURAL

Los cosméticos convencionales contienen sustancias químicas, muchas de ellas derivadas del petróleo, que son agresivas para la piel y contaminan el medio ambiente, particularmente el agua. 

La cosmética natural en cambio, es apta para prácticamente todas las personas y es un nicho de mercado para emprendedoras locales. También lo natural nutre las células, regenerándolas.

Al utilizarla, se reduce la carga química de origen sintético en el organismo y se saca provecho de su acción preventiva y restauradora que favorece el equilibrio de las funciones cutáneas en piel y cabello. El resultado lo notaréis a mediano y largo plazo. Ante todo, se trata de una cosmética «sin prisas».

Hoy en día, la cosmética ecológica presenta muchos desafíos como la escasez de ingredientes y la oxidación temprana de los ingredientes que acorta el tiempo de vida por no incluir conservantes artificiales por lo que puede durar menos tiempo que la convencional.