El pasado 27 de octubre el Consejo de Ministros aprobó la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Esta estrategia, es la herramienta o columna vertebral para crear una red de espacios verdes y azules, naturales y seminaturales formada por ecosistemas que se deben conservar y otros que deben ser restaurados, para obtener una amplia gama de servicios ecosistémicos. 

Así mismo, es un marco nacional que sirve de guía para que las comunidades autónomas elaboren su propio plan en los próximos 3 años, y ya varias se han puesto a trabajar en ello. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Salamanca comenzó a trabajar en su Estrategia Verde bajo la marca Savia Red, que integra la convivencia con la naturaleza junto su patrimonio cultural a través de Infraestructura Verde, para convertir Salamanca en ciudad sostenible y unirse al mismo tiempo a la red como espacio de conexión ecológica.

Por otra parte, la conectividad ecológica se refiere a la configuración del territorio, las relaciones de las especies, la movilidad y dispersión de especies. En cambio, la fragmentación de los ecosistemas hace referencia a la pérdida de conectividad biológica causada por los cambios en los usos del suelo y construcción de barreras.

A pesar de que España es uno de los países con mayor diversidad biológica de la UE, solo el 9 % de hábitat y el 21 % de las especies se encuentran en buen estado de conservación según informe de la Directiva Hábitats en España (2013 – 2018). Y hasta ahora, no se habían tomado en cuenta los muchos servicios ecosistémicos que nos aporta la naturaleza tales como refugio, suministro de energía y agua limpia, en la planificación del uso del territorio.

Lamentablemente, nuestra densidad de infraestructura verde es de 0,61 km por cada kilómetro cuadrado de superficie, superando por poco el umbral crítico de 0,60 en el cual se empieza a perder la funcionalidad natural del paisaje, es decir, los ecosistemas dejan de prestar sus servicios. 

De igual manera, el color del agua puede ser afectado por sustancias disueltas en ella, basta con observar el agua estancada o el flujo de un arroyo para notarlo; sin embargo aún el agua pura absorbe la luz de casi todos los colores y refleja una pequeña cantidad azul que le confiere una sutil tonalidad azulada a los grandes cuerpos de agua y a los glaciares.

Por ello, la implementación de la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas, significará el aporte de beneficios ecológicos, económicos y sociales, mediante soluciones basadas en la naturaleza, con el objetivo de estar consolidada y funcionando eficazmente para 2050.

Ahora bien, la infraestructura verde es la suma de espacios marinos y terrestres tanto naturales, rurales, como urbanos en nuestro territorio. Estas áreas mejoran el estado de conservación de los ecosistemas y hacen posible la conectividad ecológica, entre los distintos espacios naturales para prevenir el aislamiento genético, permitir la migración de especies, y mantener los ecosistemas sanos. 

Contra el cambio climático

La Estrategia Nacional es clave en la adaptación al cambio climático, puesto que muchas especies tendrán que realizar desplazamientos reorganizando su distribución en respuesta a los cambios en las condiciones climáticas locales. 

Además, la protección y recuperación de humedales, turberas, ecosistemas costeros, la gestión sostenible de zonas marinas, pastizales y suelos agrarios y forestales, contribuirán en la reducción de emisiones, adaptación al cambio climático y la protección de los servicios ecosistémicos que proveen.

La implementación de Infraestructura Verde en ciudades ayudará a enfriar zonas urbanas y mitigar catástrofes naturales