Ana Barreira, directora del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA), participa activamente para que exista el reconocimiento por parte de Naciones Unidas del «sistema terrestre como patrimonio común de la humanidad, que permitiría integrar el concepto de los límites del planeta en el ordenamiento jurídico internacional», a través de la Iniciativa Common Home of Humanity.

Es indispensable reconocer jurídicamente la existencia del sistema terrestre, ya que es considerado como patrimonio común intangible de la humanidad. Sabiendo esto, hay que articular la responsabilidad que cada uno tiene para proteger la integridad del sistema de la Tierra.

Los mecanismos actuales están basados en el principio de responsabilidad común, pero diferenciadas, lo cual no ha sido suficiente en la lucha contra el cambio climático y la emergencia que ello amerita.

El derecho en la legislación ambiental

Cauce del río Adra
Aldea abandonada

Estos mecanismos reconocen el hecho de la preocupación existente y tangible de la humanidad por las amenazas a la pérdida de la biodiversidad, originado por el cambio climático. En este punto, se comparte el interés y la carga de responsabilidad, dejando a cada Estado el compromiso de evitar que continúen las afectaciones al medio ambiente, pero la realidad es que hace falta algo más.

Ese ‘algo más’ está enfocado al fortalecimiento del derecho internacional introduciendo reformas, por eso es indispensable el reconocimiento del sistema de la Tierra como patrimonio común de la humanidad, debido a que este principio aplica a las áreas más allá de los límites de la jurisdicción nacional.

El pacto mundial para el medio ambiente y España

El IIDMA ve indispensable que se diseñe un marco institucional que permita la gobernanza de la co-gestión, estableciendo un régimen bajo un acuerdo internacional para proteger el sistema terrestre, además que garantice el mantenerse en un estado operativo seguro, así como la repartición de las responsables para los Estados miembros y los beneficios derivados de la protección y el uso de los recursos.

En este sentido, se ha matizado el proceso negociador heredero del Pacto Mundial el Medio Ambiente, presentándose como la situación idónea para incluir principios como la integridad y la unidad del sistema terrestre y su reconocimiento como patrimonio común de la humanidad.

Por ello es indispensable que se visibilice la obligación de no poner en riesgo la estabilidad del sistema terrestre mediante el uso que se da a la soberanía de los Estados ante problemas medioambientales, siendo prioritario entender que este sistema no se encuentra bajo la soberanía de ningún Estado y que deberían de existir derechos y obligaciones bajo este principio.

Declaraciones oficiales

Barreira expresó que «los Estados tienen la obligación de asegurar que las actividades dentro de su jurisdicción o bajo su control no causen daños al medio ambiente de otros estados, o de áreas que se encuentran más allá de los límites de la jurisdicción nacional debe interpretarse como una obligación que requiere no poner en riesgo la estabilidad del sistema terrestre, y por lo tanto no transgredir o sobrepasar los límites planetarios».

Las acciones para la lucha contra el cambio climático son fundamentales, pero se deben de considerar la protección a la biodiversidad, porque todo funge como un sistema, y el medio ambiente no se puede tratar aisladamente, ya puede existir un efecto cascada. Por ende, si se combinan la preocupación común con la de patrimonio común de la humanidad, se tendrá más éxito de lo que se ha logrado hasta ahora.