Los vínculos dieron pie a la práctica de la domesticación y veterinaria, que redefinió la relación ecológica entre humanos y animales, además de permitir el desarrollo de la ganadería.

Desde antes del nacimiento de nuestra civilización, los humanos ya habíamos tenido vínculos complejos con diversas especies de animales que iban más allá de la simple relación entre cazador y presa.

La crianza intencional y racional de distintas especies de animales permitió a los humanos ancestrales obtener alimento y recursos a lo largo de todo el año, lo que probó ser uno de los cimientos sobre los que se erigió la civilización a gran escala.

Sin embargo, la inclusión de estos animales dentro del estilo de vida de los humanos no carece de ciertos compromisos.

Ya sean ovejas que den lana, caballos que ayuden al trabajo de campo, vacas criadas por su leche o cerdos a los que se prepara como fuente de alimento; estos animales requieren cuidados de veterinaria para cumplir su función de la manera esperada.

Los animales deben ser alimentados de la manera correcta y se debe observar su comportamiento con cuidado para notar cualquier enfermedad antes de que sea demasiado tarde.

En aquellos tiempos se desarrollaron técnicas y conocimientos empíricos dirigidos a cuidar la salud de los animales que fueron refinados de generación en generación dando origen a las bases de las disciplinas veterinarias.

Desarrollando una disciplina veterinaria para los animales

El próximo gran paso para el desarrollo de la disciplina veterinaria llegó durante el siglo diecinueve junto con el florecimiento de la biología y ciencias afines como la ecología y la zoología.

Este nuevo influjo de conocimiento científico revolucionó las prácticas y saberes dedicadas al cuidado de animales dando forma a las ciencias veterinarias en su encarnación moderna.

Durante esta fase se describieron y estandarizaron los procedimientos básicos para tratar algunas de las dolencias más comunes en animales de granja y domésticos.

Además comenzaron a aplicarse con más frecuencia conocimientos de otras ciencias como la ecología en un esfuerzo para mejorar la salud y la calidad de vida de los animales mantenidos en cautiverio dando pie a los primeros vestigios de la medicina preventiva en el campo de la veterinaria.

Pero el cambio más significativo en este periodo fue también uno de los más sutiles, pues la evolución de la sociedad trajo consigo cierto aumento en la empatía hacia los animales domésticos.

La salud de los animales, que en sus principios era simplemente un compromiso ligado a su productividad, comenzó a verse poco a poco como una obligación ética y moral para con los seres con los que compartimos nuestras vidas.

Cuidando a los más vulnerables

A medida que la percepción de los animales ha cambiado y se ha hecho patente la importancia de mantener una relación sana con ellos desde el punto de vista de la ecología, la disciplina veterinaria se ha convertido en uno de los soportes principales que definen la nueva relación entre la humanidad y los animales.

En la actualidad, los veterinarios son profesionales respetados y fundamentales tanto para las personas comunes que buscan preservar la salud de sus mascotas, como para los granjeros que dependen del bienestar de sus animales para prosperar y las entidades de conservación que luchan constantemente por restaurar a las especies amenazadas.

A través de la veterinaria la humanidad se compromete a dar un trato responsable a los animales.