La semana pasada, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha sacado a la ciudad catalana a la cabeza en la COP26 como un modelo a seguir en algunas de sus políticas contra el calentamiento global y el cambio climático.

La líder de los Comuns ha acumulado elogios hacia proyectos como el de las supermanzanas al lado de alcaldes como el de París o el de Londres.

Además, también ha asumido la vicepresidencia de la C40, una red de urbes contra el cambio climático y el calentamiento global en este viaje a Glasgow.

La alcaldesa de Barcelona ha podido exhibir en sus días de sintonía con los representantes de grandes urbes en la COP26, en especial con la parisina Anne Hidalgo y el londinense Sadiq Khan.

La red C40 organizó una mesa de debate sobre ciudades en un panel secundario en Glasgow, pese a ser una reunión principalmente de Estados.

La primera intervención fue para Colau, quién centró su discurso en la reivindicación del plan de supermanzanas, de la inversión más allá de las políticas verdes y de la compañía Barcelona Energía.

El periplo de Barcelona se inició un sábado con la llegada de la alcaldesa de Londres, donde se llevó a cabo un acto con varios alcaldes que se desplazaron en tren hacia la sede de la COP26.

El contraste de Barcelona y Madrid en la COP26

El papel de la alcaldesa en la Cumbre no se habría entendido sin su implicación dentro de la red C40, para escalar proyección y posiciones en una asociación que reúne a un centenar de urbes con más de 700 millones de personas.

Colau es vicepresidenta europea de dicha red, la segunda figura más importante por detrás de Khan, quien ocupa la presidencia.

En el caso del alcalde madrileño y la vicealcaldesa de Madrid, el jueves pasado fueron duramente criticados por no el PSOE al haberse ausentado de la Cumbre.

La portavoz socialista Mar Espinar lamentaba esta acción por parte de los dirigentes de la capital española: «Lo dice todo del lugar que ocupa Madrid en el cambio climático».

Además, su ausencia hace contraste con su participación activa cuando la Cumbre se celebró en Madrid en 2019, junto con el hecho de que la capital sea la otra ciudad española presente en la C40.

Ecologistas reclaman falta de resultados

En materia de CO2, la capital catalana sigue estando entre las ciudades de Europa con más emisiones, según afirman diversos ránkings.

Esto se deriva en buena medida a que cuenta con un aeropuerto y un puerto de tamaños considerables. El transporte aéreo que opera en la ciudad es responsable de 7.6 millones de toneladas de CO2 y el marítimo de 5.3, según datos de la declaración de emergencia climática de 2018.

Barcelona tiene «renombre» en materia urbanística, lo que hace que sus pacificaciones se observan con más interés que en otros lugares. En algunos matices lo que se elogia más de la capital catalana es su voluntad y el compromiso del Gobierno municipal en cuanto a la lucha ante la emergencia climática y su impacto en las políticas de este 2021.