Sobre la Antártida anualmente se abre un agujero en la capa de ozono que alcanza su máximo entre agosto y octubre, cuando las temperaturas comienzan a subir y se ralentiza el ozono. Este proceso se repite todos los años, pero en 2020 a causa de un vórtice polar la capa se descompone hasta llegar a su nivel máximo jamás registrado.

 

Agujero en la Capa de Ozono

Desde hace aproximadamente unos 32 años, es bien sabido que existe un agujero enorme en la capa de ozono. Según nos explicaron en la escuela, esto se debe al exceso de emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera, que no permiten la producción eficiente de ozono.

 

La carencia de ozono está relacionada con la temperatura en la estratosfera, o sea a unos 10-50 km de altitud en la atmósfera. La destrucción química del ozono ocurre en las nubes estratosféricas polares, y para que estas se formen, es necesario tener temperaturas inferiores a -78 °C.

nubes estratosfericas

Las nubes estratosféricas polares contienen cristales de hielo que permiten convertir compuestos no reactivos en reactivos, los cuales pueden destruir el ozono una vez que tengan luz solar disponible para iniciar las reacciones químicas.

Debido a la dependencia entre las nubes y la luz solar, el agujero de ozono solo se ve a finales de invierno y principios de primavera; es decir, entre agosto y octubre.

En esta temporada, el agujero de ozono de la Antártida crece y alcanza su máximo entre septiembre y octubre. A medida que las temperaturas de la estratosfera suben a finales de primavera, el agotamiento del ozono se vuelve más constante, lo que debilita el  vórtice polar y termina por descomponerlo. 

En este 2020, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que un vórtice polar fuerte, estable y frío ha agravado el agujero de ozono sobre la Antártida, ya que ha mantenido la temperatura de la capa de ozono constantemente fría sobre toda la zona.

Cambio climático y la capa de ozono en 2020

Durante los pasados 32 años, la capa de ozono anualmente deja ver su agujero entre agosto y octubre. En abril de este año la European Space Agency (ESA) denunció que los niveles de ozono sobre el Ártico decaen peligrosamente, y el agujero estacional ha crecido más de lo normal, a este fenómeno han contribuido unas condiciones atmosféricas inusuales y una de ellas son las temperaturas extremadamente bajas en la estratosfera.

Pese a que todos los años el déficit de ozono en la atmósfera deja ver un agujero sobre la Antártida, este 2020 dicho agujero creció rápidamente desde mediados de agosto y alcanzó un máximo de alrededor de 24 millones de kilómetros cuadrados a principios de octubre. Esta longitud se ubica por encima del promedio de los últimos 10 años y se extiende por la mayor parte del continente antártico.

Con la luz del sol regresando al Polo Sur en las últimas semanas, se ha observado un agotamiento continuo del ozono en el área

Vincent-Henri Peuch, Director del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus en ECMWF puntualizó que:

Y después de registrar una reducción inusual del agujero de ozono y de corta duración en 2019 a causa de condiciones meteorológicas especiales, ahora se registra un agujero bastante grande nuevamente, confirmando que se debe continuar aplicando el Protocolo de Montreal que prohíbe las emisiones de sustancias químicas que agotan la capa de ozono.

Este agujero de ozono acrecentado está impulsado por un vórtice polar, lo cual se conoce como un ciclón persistente a gran escala, fuerte y estable. Y que ha mantenido la temperatura de la capa de ozono sobre la Antártida constantemente fría durante los últimos meses.

La evaluación científica del agotamiento del ozono de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) del 2019 y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, de 2018, concluyó que la capa de ozono está en vías de recuperación y de posible retorno, hacia 2060, a los valores de 1980.