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l Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) ha puesto en marcha el proyecto Life Eggshellence, que tiene como fin el aprovechamiento de las cáscaras de huevo como materia prima para la elaboración de azulejos, en lo que han catalogado como una «simbiosis industrial» entre empresas de España y Portugal, con base en los fundamentos de la economía circular, que se vincula estrechamente al ramo de la producción de huevos y al sector cerámico.

 

Además, la propuesta cuenta con la aprobación de la Comisión Europea, como parte del programa Life. La alianza ha sido firmada por la empresa navarra Agotzaina, dedicada a la producción de huevos y derivados, que suministrará a las compañías fabricantes de cerámicas castellonenses Euroatomizado y Maincer, de España; a ellas, se suma como cliente la portuguesa Adelino Duarte da Mota, con el apoyo de la Universidad de Aveiro.

De acuerdo con Francisca Quereda, quien encabeza el equipo de investigadores de Life Eggshellence, la iniciativa nació al notar la enorme cantidad de cáscaras de huevo producida por Europa (unas 150 000) que acaban directamente en basureros al no poder darles un uso secundario, y advirtió que estas pueden causar malos olores y ser el caldo de cultivo para organismos que afectan a las comunidades.

En tal sentido, el proyecto tiene como meta

«demostrar la viabilidad técnica de la utilización de la cáscara de huevo como materia prima secundaria en la producción de azulejos de cerámica, ya que el carbonato cálcico que contiene la cáscara de huevo se utiliza en las composiciones cerámicas»

Para ello, es preciso el desarrollo de herramientas que permitan dividir la cáscara de huevo en membranas y facilitar la extracción del carbonato de calcio.

Sobre los beneficios medioambientales, expresó que su ejecución se ajustará a lo establecido en la Directiva del Parlamento Europeo en materia de manipulación de residuos emitida en 2008 y permitiría una apropiada y efectiva gestión que minimice el impacto negativo para la salud. Desde el ITC estiman que Agotzaina reduciría en un 90% la cantidad de desechos producidos, mientras que las fabricantes de cerámicas verán disminuido su consumo de carbonato de calcio mineral en cantidades cercanas a las 2 500 toneladas.

A nivel económico, también tendría como consecuencia la disminución de los gastos que conllevan la recolección y traslado de estos residuos, que se elevarían a unos 150.000 euros por año. Asimismo, aseguran que España genera alrededor de 16.000 toneladas de cáscaras de huevo; Portugal, cerca de 5 500.

El proyecto culminaría en marzo de 2024 y aspiran a que otras empresas productoras de huevos se sumen a Agotzaina en esta iniciativa. Para entonces, esperan que España y Portugal logren reciclar 5 600 y 5 400 toneladas de cáscaras de huevo, respectivamente. Con ello, el sector cerámico español reemplazaría un 4% del carbonato de calcio utilizado anualmente (150 000 toneladas); en el caso portugués, esta cifra se elevaría al 18% (30 000 toneladas).