Ante un eventual incremento en el mercado de emisiones de CO2 con respecto a la calefacción de las infraestructuras y el transporte rodado, se ha constituido una gran diatriba entre todos los países miembros de la Unión Europea, principalmente por el accionar de un bloque que plantea la descarbonización de la economía y otro que se preocupa por daños sociales de gran envergadura.

Situación para el 2026: ¿Qué esperar?

Existe un conjunto de naciones que sumando su población representan un tercio de los pobladores de la UE, siendo estos España, Polonia, Grecia, República Checa, entre otros. Se estima que para 2026 se establezca un sistema que busque la cancelación de CO2 dirigido a combustibles fósiles, independientemente que sean coches o edificios.

Durante el Consejo de Medioambiente que se realizó recientemente en Bruselas, varios de los países expusieron su oposición o escepticismo con la nueva idea plasmada por el órgano europeo, la cual está direccionada a implantar una serie de estrategias que permitan la reducción de las emisiones de CO2 en 2030. El porcentaje que se espera es de un 55% más bajo que el originado en 1990.

Ambición ambiental de primer nivel

Para Teresa Ribera, quien es la vicepresidenta y ministra para la transición ecológica de España, argumenta lo delicado de la situación: «Tenemos que analizar despacio sus impactos”. Por otra parte, expone la importancia que tiene el compromiso ciudadano con la transición medioambiental, ya que se hace evidente la existencia de un problema coyuntural con respecto a la energía, cuyo efecto principal es el alto costo de las facturas eléctricas.

La titular de la cartera de medioambiente resalta el espaldarazo de España a una ambición ambiental y un proyecto económico que inspira. En general, hay un cúmulo de propuestas climáticas que buscan descarbonizar por completo a Europa, un continente que fue catalogado como «el paquete legislativo más importante de la década».

¿Qué países apoyan el proyecto?

Hay que destacar también el papel de algunos países pertenecientes al norte y centro de Europa, quienes están emocionados con el planteamiento y por ende, se suman a la onda del nuevo ordenamiento climático.

Las naciones que apoyan favorablemente la propuesta de descarbonización son Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Austria, Suecia y Finlandia. Sin embargo, existe otro bloque que está más reacio a la iniciativa, puesto que exigen un debate público sobre los objetivos fundamentales de la descarbonización por naciones y los aranceles de CO2. Entre los países que respaldan esta opción están Italia, Bélgica y Luxemburgo.

Negociación para 2022

Para Frans Timmermans, quien es el vicepresidente de la Comisión Europea para el Pacto Verde, la medida tiene puntos de desencuentro pero es claro con su planteamiento sobre el mercado de CO2. «Si consideramos dónde siguen aumentando las emisiones es en el transporte y hay que tomar cartas en el asunto. Si hablamos de los edificios, la reducción de emisiones es la mitad de lo que deberíamos de obtener para alcanzar objetivos».

Es de mencionar que el consejo de ministros se constituyó como una tertulia indagadora sobre el tema del cambio climático, por lo cual se requiere una negociación durante los primeros meses de 2022, fundamentalmente cuando sea dominado el Consejo de la UE por Francia.