Cuando pensamos en energías alternativas, se nos viene a la cabeza la típica escena de turbinas eólicas o el campo con miles de paneles solares. Pero, muy pocas veces pensamos en la materia orgánica.

Los residuos orgánicos pueden ser aprovechados para producir energía, bien sea como biomasa cuando se queman para calentar calderas de centrales eléctricas o bien, cuando es transformada por procesos biológicos en biodigestores, obteniéndose como resultado biogás. 

España posee un alto potencial de recursos naturales para generar energía limpia, entre ellas el biogás, que ayuda a mitigar el cambio climático.

Entre las fuentes de energía renovable, el biogás es una de las más económicas y sencillas de producir. Además, su alto porcentaje en metano entre un 50 – 70 %, lo hace susceptible a ser aprovechado como combustible, por ejemplo, en la estufa, en la calefacción e iluminación.  

¡En hora buena! Podéis generar tu propia energía en casa a partir de los residuos de cocina, jardín o baño, y al utilizar los residuos orgánicos, animales y vegetales como materia prima para generar biogás, evitáis su acumulación en vertederos y los impactos ambientales asociados.

En primer lugar, ¿qué es un biodigestor?

En su forma más sencilla, es un contenedor cerrado y hermético, diseñado para recibir materia orgánica y dar salida al biogás y la materia estabilizada.

Un digestor de residuos orgánicos, también llamado reactor o biodigestor, es un sistema de saneamiento cerrado, que provee el ambiente propicio para que se lleve a cabo la descomposición de la materia en condiciones anaerobias. El sistema recibe la materia orgánica acuosa, y con las bacterias presentes en ella, se fermenta en ausencia de aire produciéndose biogás (mezcla de gases), y materia estabilizada.

En el mercado existen biodigestores listos para instalar en explotaciones agrícolas, oficinas y residencias, pero también podéis construir uno en casa con pocos materiales, siempre y cuando guardéis las normas de seguridad y recibáis previo asesoramiento profesional.

¿Qué utilizar para alimentar el biodigestor?

Modo de alimentación del biodigestor

Los residuos de cocina, como cáscaras de frutas, restos de comida, lácteos, carne y pescado son ideales. También restos de jardinería, excrementos, restos agrícolas mezclados con agua, etc.

Beneficios de utilizar un biodigestor

El uso de digestores anaerobios, favorece el autoconsumo de energía en casa y granjas. Además, juega un papel importante en el control de la contaminación por residuos orgánicos y la obtención de productos de valor agregado:

  1. Mejora las condiciones sanitarias, ya que supone cerrar el ciclo de los residuos orgánicos, reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero y controlando la contaminación del medioambiente.
  2. Genera energía renovable para las actividades domésticas y agropecuarias, dado que el metano tiene un potencial de calentamiento global 21 veces superior al dióxido de carbono, su aprovechamiento contribuye en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
  3. Suministrar material estabilizado, llamado bioabono, es un fertilizante orgánico rico en fósforo, potasio y nitrógeno, muy útil en la recuperación de las estructuras del suelo, para mantener su fertilidad y evitar su erosión.