La nevada Filomena ha dado un duro golpe a toda España con una gran cantidad de daños a la propiedad causados por el viento y el granizo, un gran número de localidades incomunicadas por la nieve y el hielo y temperaturas bajas que rompen récords a lo largo del país. Esta catástrofe natural afecta a todos y por supuesto, incluyendo a los animales y especialmente a las aves.

La intensidad de la nevada y las bajas temperaturas han causado que un gran número de muertes entre las aves que, estando incapacitadas para conseguir refugio o alimento, terminan congelándose hasta morir. Sin embargo, puede hacerse algo para prevenir este pavoroso destino, pero para eso es necesario entender bien cómo el frío afecta a las aves para poder ayudarlas. 

 

Una amenaza gélida

Las aves son animales de sangre caliente, esto quiere decir que pueden mantener su temperatura interna dentro de un rango constante, además muchas de ellas tienen un efectivo plumaje insultante que las protege de las inclemencias del frío, a veces incluso durante las fuertes nevadas del invierno como es el caso de Filomena. Con esto en mente resulta curioso que los pájaros afectados por la ventisca mueran de frío. ¿Acaso no debería protegerlos su plumaje?

La respuesta se encuentra en la fuente del calor corporal de las aves. Los animales de sangre caliente regulan su temperatura consumiendo la energía que ganan de los alimentos, además de esto, el propio flujo sanguíneo de las aves es bastante sofisticado y permite mantener todo el cuerpo del animal cálido mientras realiza ejercicio, por este motivo las aves pueden mantener una temperatura constante mientras puedan moverse y mantenerse alimentadas. Pero en una nevada de la magnitud de Filomena, las aves no pueden volar, e incluso aquellas afortunadas que pudiesen conseguir refugio tendrían dificultades para alimentarse con el suelo y los frutos enterrados bajo la nieve.

Cuando el cuerpo de un animal de sangre caliente no tiene energía suficiente para mantener su temperatura estable, esta se desploma haciendo que el animal quede en un estado de letargo causado por la hipotermia. Por esta razón, la nevada repentina es tan peligrosa para las aves, sin un refugio para protegerse ni alimento para renovar sus fuerzas se consumen lentamente hasta ser presa del frío.

Brindando alimento y refugio

La forma en la que podemos ayudar a las aves es brindándoles lugares de reposo y alimento, esto se logra construyendo comederos para las aves, se recomienda colocarlos en ventanas y balcones donde los pájaros estén protegidos de la nieve, el viento y los depredadores. Para la alimentación, se recomienda evitar los alimentos procesados y brindar semillas de girasol, negrillo o cacahuetes, frutos secos o mijo. En caso de encontrar un ave abatida por el frío, se recomienda llevarla a un lugar cálido y ofrecerle alimento, después de comer y descansar el ave estará lista para seguir con su camino.

También debemos recordar mantener una buena higiene en los comederos para evitar la propagación de enfermedades y las incomodidades para las aves visitantes. Con estos sencillos consejos podemos ayudarlas a superar a Filomena y resguardar su población.