En los últimos años, las ciudades modernas se han caracterizado por ser una fuente de bullicio incesante que aturde los oídos del ser humano, sin que estos logren percatarse directamente.’La contaminación acústica ambiental es considerada por la OMS como el segundo mayor problema medioambiental de Europa, y es seguida por la contaminación atmosférica, y la de los océanosestos factores negativos se caracterizan, principalmente, por afectar la salud del ser humano y su desempeño en el día a día.

‘’En España, alrededor de 14 millones de personas están expuestos a ruidos excesivos para el bienestar, estos sonidos provocan durante el día más de 55 dB y 50 dB por la noche.’’

El tráfico, los ferrocarriles, aeropuertos y áreas industriales son causantes del ruido, lo que puede producir trastornos del sueño a personas que vivan cerca de estas zonas expuestas. Un ejemplo de esto, son las capitales españolas, Barcelona y Madrid, que en el transcurso del día mantienen un nivel de sonoridad negativo para la salud de la población.

Evitar por completo la contaminación acústica es un tema que todavía no se puede dar por sentado, pero si los ciudadanos son conscientes del efecto nocivo que produce en su salud, se pueden logran pequeños avances, para que cada uno en su entorno, evite que este tipo de contaminación afecte por completo su salud.

Una de tantas soluciones, sería la instalación de pantallas y barreras acústicas, que son un excelente método para aminorar los efectos sobre la población en las distintas ciudades del mundo, tales como’la alteración del sueño que produce irritabilidad y agresividad, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria’’.

Desde casa también se pueden tomar medidas para descansar del constante bullicio que se recibe durante el día, como evitar tener encendidos los aparatos electrónicos durante la noche, no subirle el máximo volumen a los auriculares mientras se escucha música, evitar lanzar puertas o gritar.

Es importante informaros más sobre este tipo de contaminación, que pasa desapercibida, pero sus efectos son letales a largo plazo. Tomar las medidas necesarias, por ahora, es la solución más factible para mejorar la calidad de vida de todos las personas que vivimos en ciudades expuestas a este tipo de mal.