Costa Rica es el primer país en el mundo donde sus requerimientos energéticos son cubiertos por fuentes renovables que conducen a la descarbonización casi en su totalidad. Se le considera una verdadera nación verde, avanzado en eliminar de manera progresiva su dependencia de los combustibles fósiles, llegando casi a las emisiones netas de cero carbono. Esto explica su protagonismo en las reuniones sobre el cambio climático, pese a ser una nación pequeña.

En la reunión de la COP26 en Glasgow, Costa Rica presentó su modelo de sostenibilidad energética basado en fuentes renovables. Ya desde el 2015, el 98 % de toda su energía eléctrica proviene de recursos renovables constituyéndose en un ejemplo de sostenibilidad energética para el mundo.

Un ejemplo en Latinoamérica

En Latinoamérica fue el primer país en tener su primera planta geotérmica en 1994. En la actualidad dispone de siete. Por otra parte, fue pionero en 1996 con la energía eólica y en 2012 instaló una planta solar que fue la primera en Centroamérica. Todos estos hechos hacen que sea considerado país líder en energía verde en la región, comprometiéndose a alcanzar el cero neto para el 2050.

En la actualidad, la energía eléctrica renovable alcanza el 99.98 % y deriva principalmente de fuentes hidroeléctricas, eólicas, geotérmicas, solar y biomasa. Siendo país cuyas condiciones climáticas se caracteriza por abundantes lluvias, el agua es el principal recurso energético y cuenta con 5 plantas hidroeléctricas relevantes que representan el 70 %, seguida por 15 % de la eólica, el 12 % de la energía geotérmica, y el resto para la solar y las de biomasa.

Pero los avances no se detienen y los costarricenses están dispuestos a sacar mayor provecho de la energía eólica marina. Estudios han demostrado que cuentan con un potencial de 14 GW. Con esto se busca lograr el desarrollo socioeconómico de las comunidades costeras.

Por otra parte, el transporte automotor es el principal responsable de las emisiones de dióxido de carbono en un 54 % lo que representa un 66 % del consumo de combustibles fósiles. Para ello se ha fomentado la adquisición de vehículos eléctricos y se han dado incentivos fiscales.

Con esto se espera que en el presente año la reducción de las emisiones sea significativa. Al final Costa Rica consolida su liderazgo en la descarbonización en la región.

¿Puede ser Costa Rica un el ejemplo a seguir en descarbonización para el resto del mundo?

Cabe preguntarse hasta qué punto el ejemplo costarricense pueda ser imitado por otras naciones. Durante los momentos más críticos de la actual pandemia, se puso en evidencia lo que puede hacerse por el ambiente con respecto a la disminución del consumo de combustibles fósiles, cobrando particular interés las fuentes de energía renovables y la mira en el desarrollo sostenible.

Pero si algo ha dejado también la pandemia es una fuerte crisis económica y la urgente necesidad de muchas naciones en reflotar sus economías. De allí, los países que ostentan el deshonroso título de ser los mayores productores de contaminación ambiental son los que no se comprometieron a dar pasos firmes hacia la descarbonización en la reunión de Glasgow.

Costa Rica goza de una serie de ventajas que han hecho de ella un ejemplo difícil de imitar. Primero tiene una población pequeña, cercana a los 5 millones de habitantes. Su economía se basa fundamentalmente en la agricultura y el ecoturismo. Su parque industrial es pequeño por lo que tiene bajo impacto ambiental.

Por otra parte, posee condiciones naturales para las energías renovables: agua, geotermia y vientos. Además, tiene leyes que la protegen frente a la prospección de combustibles fósiles en su territorio.