El avance tecnológico y urbano conlleva a que cada día sean menos los espacios o paisajes naturales presentes en las grandes ciudades, a su vez, la contaminación en el océano y el aire va mermando más los ambientes y volviéndolos poco agradables.

De lo antes mencionado notamos que, cada día que pasa estamos más rodeados de paisajes urbanos que simplemente son utilitarios, y buscan aprovechar al máximo cada rincón de las ciudades para tener la mayor rentabilidad. 

La atención es un recurso limitado

Al igual que los recursos naturales, los recursos mentales y cognitivos también son limitados, y requieren de un tiempo para restaurarse, y además, algunos de ellos duran periodos muy cortos, o dependen de mecanismo muy susceptibles a la fatiga. De esta forma encontramos que la memoria de trabajo es limitada  a un cierto número de datos, que oscila entre 5 y 9, es deci,r 7+ o – 2, siendo esta una regla famosa en el mundo de la psicología, por otro lado, encontramos que la atención es un recurso que se fatiga con facilidad. 

La atención es un sistema que nos permite administrar nuestros recursos cognitivo de un modo eficiente, pero esta se puede mantener por periodos de entre 45 minutos a 2 horas en adultos maduros, por esta razón es que la mayoría de las clases, talleres o presentaciones giran alrededor de estos tiempos. Para que los estudiantes se recuperen se dan periodos de 15 a 20 minutos de break entre una clase y otra, lo que le da a la persona la oportunidad de restaurar dicho mecanismo, y de recuperarse de la fatiga auditiva.

Luego de estos tiempos, la atención se fatiga y comienza a caer, aunque siempre pueden existir personas con un mayor o menor nivel de capacidad atencional, la persona promedio la mantiene dentro de estos límites, y luego de dicho periodo, su desempeño y rendimiento se ve mermado, o tenderá a cometer fallos o errores.   

Los ambientes naturales y la atención

Es decir, existe una relación entre la velocidad en la que nuestra capacidad atencional se puede recuperar para realizar tareas y el estar expuestos a paisajes naturales. ¿Alguna vez notaron que las universidades tienen grandes campos llenos de naturaleza, o que algunas compañías intentan tener vistas hacia paisajes como montañas?, he aquí la razón de ello. 

 

Según la Psicología, existe algo llamado Capacidad restauradora de los paisajes, según este concepto, los objetos poseen una capacidad para restaurar nuestro mecanismo atencional, y por consiguiente, a nuestros recursos cognitivos como memoria, el pensamiento o la concentración. 

Ahora bien, según los estudios de este concepto, se ha encontrado que los paisajes naturales tiene mejores propiedades que los paisajes urbanos para restaurar nuestra atención cuando la misma se fatiga, según múltiples estudios y una evaluación cuidadosa de dichos efectos.

Se estudia la capacidad restauradora de las imágenes, basado en la teoría de la restauración atencional propuesta por Kaplan y Kaplan(1989)

Un mejor rendimiento en nuestro quehacer diario gracias a la naturaleza

De lo antes expuesto se puede concluir que, conforme cuidemos y mantengamos los paisajes naturales, en las ciudades existirá un mejor rendimiento, expresado en tiempos de respuesta más rápidos, y en un número reducido de errores en el desempeño laboral, educativo o personal en el día

Finalmente, según lo expuesto en estas líneas, podemos  encontrar una razón que favorece, e inclusive, promueve al cuidado de los paisajes naturales y áreas verdes de nuestras ciudades. Esto producirá, a su vez, un beneficio general a las ciudades y empresas del mundo, mientras cuidamos nuestras capacidades cognitivas. Esto se puede traducir en una relación ganar-ganar entre el hombre y el medio ambiente.