Si consideramos que los seres humanos en líneas generales estamos en contacto con la naturaleza y el medio ambiente, podríamos decir que todo lo que hacemos tiene relación y efecto con el medio ambiente, pero realmente existen un término que permite englobar con cierta claridad las conductas asociadas directamente al medio ambiente, dicho término no es otro conducta o comportamiento proambiental. 

La conducta pro ambiental se puede definir como la conducta o comportamiento que evita causar daño a la naturaleza y el ambiente o que vela por conseguir mejoras y beneficios al mismo, también existe el término de conductas amigables con el medio ambiente y es dirigido para las manifestaciones conductuales que favorecen la calidad del medio ambiente donde habitamos. 

  

Tipos de conductas proambientales

Existen muchas conductas que pueden estar relacionadas con el ambiente, pero como mencionamos anteriormente algunas de estas conductas se definirán como pro ambientales si las mismas generan un beneficio o evitar causar daños a la naturaleza.

De esta manera es necesario tener claridad al momento de definir dichas conductas, algún tipo de categoría, por lo cual podemos agrupar a las personas en tres categorías según dicha conducta: 

  • Acciones de activismo ambiental: como pertenecer a un grupo medio ambiental. 
  • Acciones individuales de bajo coste: reciclar o colocar los desperdicios en los basureros pertinentes para su reciclaje
  • Acciones individuales de alto costo: consumir productos verdes o invertir algo de dinero en ONG o algún tipo de ente que vele por el bienestar ambiental.  

A su vez, también encontramos que las personas pueden tener distintos perfiles de conducta pro ambiental según los motivos por los cuales realizan dicha conducta, encontrando así los siguientes:

  • Recicladores por obligación moral. 
  • Recicladores por interés económico
  • Homo economicus (aquello que son capaces de pagar a otros para que hagan sus tareas de reciclaje porque les resultan molestas o fastidiosas)

Determinantes de la conducta pro ambiental 

Lo ideal para poder promover la conducta proambiental es comprender y conocer los factores que influyen en la misma, por dicho motivo mencionamos los que se pueden considerar determinante de esta conducta. 

  • Factores afectivos: en este punto encontramos aspectos psicológicos como los valores y las creencias los cuales marcan y determinan las conductas de las personas, por lo cual es necesario trabajar y promover creencias y valores asociados al cuidado del medio ambiente y el reciclaje desde tempranas edades. 
  • Determinantes cognitivos: para estos factores se toma en cuenta el conocimiento y nivel de información sobre los temas y las dificultades asociadas al medio ambiente y sus efectos en las personas
  • Factores disposicionales: de aquí encontramos que la disposición y actitud de las personas para realizar esfuerzo físico, económicos o de tiempo permitirá con más facilidad realizar conductas proambientales. 
  • Factores personales: Los factores personales aluden a características más sociodemográficas como el hecho de que las mujeres tienden a tener mayores conductas proambientales, así como el estar en familia o soltero, personas en familia suelen hacer viajes en un solo auto, comprar alimentos más sanos y reutilizables. Finalmente, la edad también influye, de manera que a mayor edad mayores serán las conductas pro ambientales. 

Promover la conducta proambiental genera un desarrollo sostenible

De todo lo anterior y para cerrar se puede concluir que conocer y comprender las conductas pro ambientales, así como fomentarlas tomando en cuenta los factores que influyen en ella es sin duda alguna una opción para mejorar el desarrollo sustentable y la creación de una cultura más verde y en armonía con nuestro medio ambiente. 

Hay muchas opciones para crear conciencia y existen una extensa literatura que ofrecen distintas ramas de la ciencia y que parecen no ser tomadas en cuenta al momento de llevar a cabo políticas y obras públicas o que las mismas solo van orientadas a empresas y ciudades y de modo muy normativo cuando la base de un cambio está en la transformación de la cultura, lo cual es un proceso que puede tomar más de un ciclo de vida.