Restablecer la biodiversidad para mantener un equilibrio en el planeta, es una de las tareas más importantes en la actualidad, ya que en las últimas décadas hemos cometido acciones que desequilibran este sistema constante y evolutivo que nos brinda una buena calidad de vida.

Hay muchas formas para ayudar a mantener estable la naturaleza, pero una de las más importantes es la gesta de alimentos, «El sistema de alimentación actual que impera en todo el mundo es responsable del 26 % de las emisiones de gases y del 75 % de la deforestación mundial», según revela el estudio El poder restaurador de las dietas para el planeta de WWF.

Dieta flexiteriana

Una dieta rica en vegetales, frutas, huevos, lácteos y cereales repartidos podría ser una de las soluciones para mantener la biodiversidad. Este tipo de dieta no prohíbe por completo el consumo de carnes sino que se disminuyen a tal punto que solo se comen en ocasiones especiales como fiestas o comidas familiares.

Celsa Peiteado, encargada del Programa de Alimentación Sostenible de WWF España, recuerda que según los objetivos planteados en la «Agenda 2030 de las Naciones Unidas» para poder hacer un cambio significativo en los próximos nueve años, debemos cambiar el sistema alimentario o de lo contrario enfrentar los daños irreversibles a la naturaleza y las personas.

Además aporta como modelo, las dietas mediterránea y atlántica que están basadas en una alimentación flexiteriana y consciente para el medio ambiente. Pero para poder cumplirlas a cabalidad, se deben reorganizar «políticas públicas como la de agricultura».

Un estudio revela que este tipo de dietas, con un consumo de carne menor al que estamos acostumbrados, ayudaría a disminuir la mortalidad prematura en un 23% y en el caso de que algunas personas opten por dietas vegetarianas y veganas, las estadísticas mejorarían. Además, el estudio también arroja una disminución «de hasta 8 gigatoneladas de dióxido de carbono al año», lo que representaría un gran avance para restablecer la biodiversidad.

La pandemia es producto de una mala alimentación

La llegada de la pandemia reafirma este problema y muestra que es urgente optar por una dieta más saludable y sostenible. La investigación científica ha demostrado que la aparición y propagación de enfermedades infecciosas como al COVID-19 se debe «a la conversión de tierras agrícolas, la ganadería intensiva y el comercio ilegal de vida silvestre».

Brent Loken, el encargado del Programa de Alimentación de WWF Internacional y autor del informe, ha expresado lo siguiente «No existe un modelo único de dieta sana y sostenible. Por ejemplo, en algunos países es necesario que haya una reducción significativa en el consumo de alimentos de origen animal, mientras que en otros puede ser necesario un aumento para acabar con la desnutrición. La salud humana y ambiental deben considerarse de manera conjunta».

Plataforma virtual

Además de los documentos, la organización también ha comunicado el lanzamiento de una plataforma que estudia y contrasta los «impactos ambientales» en la salud con respecto a los distintos tipos de dieta en «147 regiones». Es una excelente guía para que los ciudadanos puedan valorar los efectos de los diferentes tipos de alimentación en su país a nivel nacional por medio de «ocho indicadores de salud humana y ambiental».

 

Es por esto que cada país individualmente debe tomar las medidas necesarias para crear un modelo de alimentación, en el cual se cubran las necesidades de los ciudadanos, siempre que se cumplan con la cantidad y calidad de nutrientes que el organismo necesita; una alimentación baja en grasas saturadas y colesterol, cardioprotectora, alta en nutrientes y fibras, que garantice la calidad de vida. 

Así como la contribución en el  mantenimiento de un medio ambiente para el desarrollo de la vida de todos los seres en el planeta tierra.