Además del tigre y el lince ibérico, el gato andino es uno de los animales más amenazados dentro del continente americano, con menos de 2 500 ejemplares en el mundo.

 

La población del gato andino se estima que no supera los 2.500 individuos.

El gato andino (Leopardus jacobita) es un pequeño felino que habita en las zonas altas de Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Aunque es muy poco conocido en el mundo, es la especie con el mayor grado de amenaza en América y uno de los cinco más vulnerables de la orbe, aseguran los estudiosos de la Alianza Gato Andino (AGA), entidad que aglutina a biólogos y otros científicos dedicados al estudio y la conservación de esta especie.

Durante años, los científicos han emprendido largas expediciones para rastrear al gato andino en los durísimos paisajes que habita, donde los vientos son inclementes, las temperaturas extremas y las altitudes alcanzan los 5 000 metros sobre el nivel del mar. Pese a ello, la mayoría nunca ha visto a este felino en vivo. 

Era tanto el vacío de información sobre el felino, que ni siquiera se sabía dónde vivía realmente. Esto motivó a un grupo de científicos sudamericanos a crear en 1999 la Alianza Gato Andino, una red multinacional e interdisciplinaria que cumplió recientemente 20 años y que reúne en la actualidad a miembros de los cuatro países donde mora este escurridizo animal.

Este gato no supera los seis kilos de peso y su pelaje gris cenizo, ataviado de manchas café rojizas y amarillentas, se camufla a la perfección con el ambiente árido, escaso en vegetación y surcado por parches rocosos

La información que se ha logrado recabar ha sido a través de las muestras obtenidas en el trabajo de campo (análisis fecales, por ejemplo) y de entrevistas con la población local. En una oportunidad en Bolivia, pudieron atrapar a uno y colocarle un radio collar, esto les permitió establecer que su radio de acción es de 50 kilómetros cuadrados .

Sus principales amenazas son la degradación y pérdida de su hábitat por actividades como la minería, la caza y la tenencia irresponsable de mascotas. Por eso, en Argentina está catalogado como ‘vulnerable’, mientras que en Chile y Perú se encuentra “en peligro de extinción”, y en Bolivia en ‘peligro crítico’. 

La reaparición más reciente ocurrió a mediados de enero de este año en la Reserva Natural Villavicencio en Mendoza, Argentina, donde se obtuvo la imagen de un gato andino gracias a las cámaras trampa. Hacía 12 años que esta especie no había sido avistada en ese lugar.

Actualmente, se cuenta también con un mapa de los lugares que habita, aunque en ocasiones se descubre o confirma su presencia en sitios donde se tenían registros antiguos o meras sospechas de su existencia

Aunque los avances en estos 20 años han sido significativos, todavía se desconoce información básica de este felino. Por ejemplo, no se sabe cuántos años vive, cuántas crías tiene y cuál es su período de gestación. A esto se suma el elevado grado de amenaza que sigue enfrentando en tierras sudamericanas.

Para recuperarlo, la organización ha trabajado estrechamente con el sector público y privado y, en especial, con las comunidades locales, para implementar estrategias efectivas que disminuyan el impacto de las amenazas

Las actividades en colegios, el trabajo con pequeños productores ganaderos y la fabricación de artesanías inspiradas en el gato sagrado de los Andes, son algunas de las iniciativas para que los habitantes de estas remotas zonas valoren al felino y sean partícipes de su conservación. 

Se debe continuar con los diferentes programas orientados a mitigar las amenazas al gato andino, principalmente la caza, así como expandirlos a otras comunidades donde aún no se están desarrollando, siempre ajustándose a las realidades locales. La continuidad y expansión de estos programas sería un aporte fundamental para mejorar la situación del gato andino.