El hidrógeno renovable es una solución sostenible para la descarbonización, ya que busca la neutralidad climática establecida para el 2050, desarrollando cadenas de valor industrial innovadoras tanto para España como para la Unión Europea convirtiéndolo en una economía verde de alto valor añadido.

Este tipo de energía se presenta como una solución ante el uso del transporte pesado de larga distancia, transporte marítimo, transporte ferroviario o aviación, evidenciando un gran potencial como instrumento para el uso energético y la integración sectorial.

Por otra parte, el hidrógeno es utilizado como materia prima en procesos industriales como en la refinación del petróleo, en la producción de fertilizantes y productos químicos. Este sector se presenta como los más indicados y son los que poseen el potencial para impulsar la generación de hidrógeno renovable a corto plazo.

En este sentido, deben de existir proyectos que vayan alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos en el Acuerdo de París. Los derivados de hidrógeno renovable son perfectos, porque a través de ellos se puede lograr la descarbonización como parte de la industria intensiva, acelerando la madurez tecnológica y facilitar el despliegue de otros usos finales.

El uso del hidrógeno también servirá para aquellas áreas en las que «la electrificación no sea la solución más eficiente o no sea técnicamente posible en el medio plazo, como el transporte público, servicios urbanos o usos diversos en nodos de transporte intermodal como puertos, aeropuertos o plataformas logísticas».

Es importante resaltar que a largo plazo, el uso de este vector energético funge como un papel esencial para el almacenamiento de energía procedente de un sistema eléctrico 100% renovable, objetivo que se prevé alcanzar en 2050.

Hay que señalar que el hidrógeno renovable debería disponer de normas comunes en la Unión Europea, facilitando y garantizando su despliegue en igualdad de condiciones en todos los Estados miembros, considerando esencial la creación y el fomento de un ambiente favorable para la oferta y demanda de hidrógeno renovable, priorizando nuevos planes de producción vinculados al uso final industrial.

Esto supondría la creación de valles o clústers de hidrógeno, donde «se concentra espacialmente la producción, transformación y consumo», además del desarrollo de proyectos piloto vinculados a los sistemas energéticos aislados y al sector transporte.

Proyectos sostenibles para la producción de energía a base de hidrógeno renovable

Proyectos sostenibles para la producción de energía a base de hidrógeno renovable
 En la actualidad existen varias empresas del sector energético que están dando grandes pasos en diferentes proyectos donde la materia prima es el hidrógeno verde, algunos de estos han sido visibilizados en la «II Jornada Gas Renovable: Hidrógeno» organizada por Enerclub y Sedigas.

Enrique Iriarte, director de proyectos de Innovación en Energía, explica que el proyecto Power to Green Hydrogen, «es el primer proyecto en el que inyectamos gas a la red en concreto con energía fotovoltaica, para producir hidrógeno verde a través de electrólisis» donde su objetivo «es suministrar combustible ecológico a la empresa municipal de transportes de la región e inyectar gas a la red».

Otro de los proyectos es el IPCEI, Green Spider de Enagás, con el cual se pretende que Asturias pueda convertirse en un punto estratégico para la exportación de hidrógeno verde hacia Europa. Según Jesús Manuel Gil, director de Innovación y Nuevas Energías, Enagás «se ha propuesto ser neutra en carbono en 2050».

 

Por su parte, Naturgy presenta su proyecto de combustibles sintéticos (Cosin), donde John Chamberlain, Senior Innovation Manager de la compañía, señala que «dejo de ser un proyecto piloto, puesto que ya existen resultados reales, donde la planta de metanización produce gas renovable a partir de fangos de aguas residuales», estos gases se pueden utilizar para la calefacción, para producir electricidad o como combustible de vehículos.

Por último, el proyecto HIGGS (Hydrogen In Gas GridS: a systematic validation approach at various admixture levels into high pressure grids) de Redexis, siendo su objetivo «medir distintos porcentajes de mezcla entre el gas natural y el hidrógeno y cuánto soportan los materiales de los que están hechos los gasoductos en las redes de alta presión».