Nacimiento del río Segura, con su azul turquesa peculiar. Foto: Caserío Inazares

En la provincia de Jaén se encuentra un tesoro incalculable, el parque natural de Las Sierras Cazorla, Segura y Las Villas. Es el más grande de España y el segundo más grande de Europa, con más de 200 mil hectáreas. En cuyas sierras se encuentra la mayor extensión boscosa continua de pinares de España.

Goza de varios títulos que le otorgan protección y relevancia nacional: Reserva de la Biosfera, Parque Natural y Zona de Especial Protección para las Aves

En uno de sus rincones (municipio Santiago-Pontones) emerge de una cueva inundada a 1413 metros de altitud, el río Segura, uno de los más importantes de la cuenca mediterránea. 

Tras 325 Km de recorrido, diversos aprovechamientos, encauces, derivaciones, saltos… Desemboca finalmente en Guardamar de Segura, Alicante. 

 

¿Cuánto vale un río?

Vale la vida que sostiene a su paso, y el Segura es una arteria viva de animales y plantas, pero también de poblados, ciudades y campos agrícolas. 

El río y su cuenca, crea un sistema de corredores ecológicos, donde además hay 8 Reservas Naturales Fluviales, que son los tramos de ríos más conservados, y, por ende, sostienen mayor riqueza en biodiversidad.

«Las reservas naturales fluviales se pueden definir como aquellos ríos –o alguno de sus tramos– con escasa o nula intervención humana y con una elevada naturalidad, a los que se les dota de protección con la finalidad de ser preservados sin alteraciones» Ecologistas en Acción

El Segura, ofrece diversos servicios ecosistémicos, tales como la capacidad de mitigar crecidas e inundaciones por sus meandros, fertilización de las vegas y zonas marinas, promueve la fijación de carbono, permite la dispersión de animales terrestres, abastece de agua potable y de riego, etc. 

 

 

Es uno de los ríos más utilizado y transformado del país, con presas a lo largo de su camino, deforestación al rededor, desviaciones para riego, contaminación puntual y difusa a su paso por las ciudades, especies invasoras de flora y fauna que han desplazado a las autóctonas.

Sobre todo, en tramos medios y bajos, la actividad agrícola intensiva afecta la salud del río y el abastecimiento de agua, por contaminación con pesticidas, incrementando los niveles de nutrientes que provoca eutrofización y residuos plásticos. 

A su paso por las ciudades, la actividad industrial también contamina el río, pese a las depuradoras. Un ejemplo de ello, es la aparición de espuma por vertidos detergentes en Murcia.

Por otra parte, las zonas de impermeabilización y rectificación de cauces provocan aumento de inundaciones, ya de por sí recurrentes. Se tienen registros desde la edad media de grandes inundaciones y crecidas. 

La sobre explotación del río y las políticas poco eficientes, han ocasionado serios problemas de abastecimiento en la región y conflictos sociales. 

Un claro ejemplo, se presenta en el Azud de Ojós, un lugar donde se parte la Vega Alta del Segura, derivando el caudal por canales post-Trasvase para regar los campos en Alicante, Almería, Águilas- Mazarrón, Valle del Guadalentín y Campo Cartagena. A pesar de que, el cometido de esta obra, que recibe aguas del río Tajo, fuese canalizar caudal de este último para los campos mencionados, la realidad es, que se desvía un caudal muy superior, que no pertenece al trasvase, sino al mismo Segura.

Aproximadamente la mitad del caudal natural del Segura es retirado en este punto, y río abajo otras detracciones dejan solo una quinta parte del río. Quedando un hilillo para las huertas tradicionales de Murcia y Orihuela

En la Vega Media del Segura, el poco caudal que circula, recibe progresivamente las aguas residuales industriales y urbanas, insuficientemente depuradas. Posteriormente la Vega Baja, con frecuencia se seca, o tiene agua en pésimas condiciones ambientales, con alta salinidad. 

Otro problema grave son los conocidos pozos de peaje y pozos de sequía, perforaciones que diezman aun más las aportaciones de caudal de la cuenca del Segura. 

Con la Sobreexplotación de la cuenca, se ha robado agua a las generaciones futuras, porque para su recuperación (suponiendo una verdadera restauración) se tardarían años en volver a sus condiciones y cantidades prístinas. 

Ciertamente, el Segura es importantísimo para el desarrollo de las provincias de Jaén, Albacete, Murcia y Alicante. Sin embargo, las regulaciones de caudales mediante la construcción de presas, degradación o desaparición de los bosques de ribera, vertidos de aguas contaminadas, transformaciones y ocupaciones del suelo ribereño, procesos de urbanización, encauzamientos y canalizaciones, están matando el río.

Es urgente la toma de medidas más eficientes y justas en la gestión del Segura. Sobre todo, ante la amenaza del cambio climático, cuyos efectos agudizan las problemáticas en torno a esta arteria de vida.