El teñido de vaqueros se enmarca por ser un proceso detallado y comprometedor en algunas ocasiones, puesto que demanda mucho tacto por parte de la persona que está realizando el proceso.

Desde hace años han existido diversas críticas, principalmente venidas de organizaciones ecológicas que han alzado su voz ante el daño al ambiente.

¿Cómo se logra el teñido de un vaquero?

Se conoce como añil o índigo a las versiones súper oscuras y prolongadas del color azul, algo que sucede perfectamente con los tradicionales vaqueros.

Para elaborar los famosos jeans, se debe tomar en consideración un reverso negativo, lo que conducirá a lo característico de su teñido.

La forma de lograrlo es a través de un pigmento sintético compuesto; o en su defecto, un pigmento índigo de proporción natural, donde ambos estarán introducidos sobre la tela de mezclilla.

Hidrosulfito de sodio: Su impacto en los teñidos

Una de las graves consecuencias que pueden desprenderse es que el índigo no será soluble en agua desde el principio, lo que es obligatorio agregarlo para así conseguir agentes reductores de origen tóxico, como es el caso del hidrosulfito de sodio.

Es importante señalar que la anterior sal inorgánica tiende a regresar a los canales fluviales, esto por medio de aguas residuales.

En la actualidad existe una nueva estrategia de coloración, por lo cual puede solventar los ambientes tóxicos y nada ambientales que generan el teñido de los vaqueros.

Importancia ecológica en el teñido de vaqueros

Gracias a la investigación realizada por los profesores Sergiy Minko y Smriti Rai, quienes son científicos adscritos a la Universidad de Georgia, se ha podido establecer una interesante alternativa a la hora de teñir ecológicamente cualquier vaquero.

En esencia, lo que se busca con esta medida innovadora es la de tener un compromiso óptimo con el medioambiente.

Teniendo en consideración un estudio plasmado en la revista Green Chemistry, cada una de las partículas de índigo se combina con nanofibras de celulosa, la cual proviene de la pulpa de madera.

Básicamente, es un azúcar de origen natural que lleva por nombre «quitosano», siendo muy necesario al momento de tener desechos de mariscos.

La clave del proceso está en el índigo sintético

Al verificarse que el hidrogel obtenido se implanta a la tela vaquera sin ningún tipo de tratamiento, las fibras de nanocelulosa suelen implantar una capa muy parecida a una malla.

Con dicha malla, se pueden encapsular todas las partículas de índigo, siendo completamente adheridas a las fibras de tela vaquera.

La tarea del quitosano es grandiosa porque profundiza la adherencia y la respectiva fijación, logrando así que el índigo siga pegado al tejido al tener el material secado.

Pese a que comúnmente se usa el índigo natural, las diferentes investigaciones concuerdan en que puede utilizarse un índice de material sintético.

Utilización de agua

Otro de los aspectos más resaltantes a destacar, es que no se necesita de químicos que sean tóxicos, puesto que el proceso es eficiente al momento de establecer el tinte en la mezclilla.

En este sentido, se reducirá en gran medida la necesidad de agua y por ende, el lapso de secado disminuirá simultáneamente.

Para la Universidad de Georgia, la única manera para que la mezclilla sea totalmente azul, es que las fábricas tengan presente el uso de 50 a 100 litros de agua, ya que los vaqueros pueden tener una infinidad de inmersiones sobre el tinte.