Vivimos en una época curiosa desde el punto de vista de la conservación, existen ahora más que nunca una multitud de especies que se encuentran en peligro de extinción, poblaciones grandes y pequeñas que están amenazadas por el avance de la humanidad y ecosistemas enteros que están en riesgo de desaparecer si no se toma una acción decisiva inmediatamente. 

Pero al mismo tiempo nos encontramos con toda clase de esfuerzos por parte de personas y organizaciones que buscan resguardar la integridad de la ecología ambiental, si bien la amenaza a la biodiversidad es la más grande que se ha visto en toda la historia humana también se observa un esfuerzo sin precedentes en el área de la conservación.

Una de las herramientas más importante dentro del arsenal de la conservación es la crianza en cautiverio, esto es cuando se mantienen animales dentro de instalaciones de contención administradas por personal calificado durante periodos de tiempo prolongados con la idea de protegerlos. 

Desde el punto de vista de la conservación, la crianza en cautiverio se utiliza para aumentar el margen de supervivencia de las poblaciones en situaciones vulnerables. Por ejemplo, es común tomar los huevos de aves amenazadas para que eclosionen en cautiverio, asegurando que estén protegidos de amenazas ambientales durante las etapas tempranas de su vida; también se utiliza cuando se rescatan animales lastimados y se les brinda atención médica antes de devolverlas al ambiente.

 

Consecuencias del Cautiverio

Los animales criados en cautiverio suelen ser explotados por ganancias económicas y mantenidos en condiciones inadecuadas

 

Y aún así tenemos evidencia más que suficiente para comprender que el cautiverio puede afectar fuertemente a los animales al igual que afecta a las personas. La mayoría de los animales no están acostumbrados a las condiciones de estrés propias de un encierro y estas los desgastan física y mentalmente. 

Se ha visto en numerosos casos que los animales criados en cautiverio suelen tener vidas más cortas que los ejemplares sanos en la naturaleza y desarrollan problemas de salud y comportamientos antinaturales que muchas veces pueden impedirles desenvolverse bien dentro de sus poblaciones salvajes. No es inusual que animales acogidos durante un periodo de tiempo que se esperaba fuese breve termine siendo incapaces de regresar a la naturaleza.

También hay otros efectos más sutiles pero no menos importantes que dificultan el manejo de los animales en cautiverio, en algunos casos como los de los felinos grandes o las orcas se ha visto que desarrollan una mayor agresividad al encontrarse confinados, de igual manera las dificultades a la hora de replicar la dieta y las condiciones naturales de actividad física presentes en el medio natural suelen producir individuos con problemas de salud que no se ven en la naturaleza. Y por si fuera poco, también se dan casos en los que los guardianes de los animales en cautiverio dejan de lado las contemplaciones propias de la ecología y la conservación usando a los animales que deberían resguardar para lucrar descaradamente.

Guardianes en vez de carceleros
Las orcas criadas en cautiverio viven menos que los ejemplares silvestres y son más agresivas.

Viéndolo de esta manera, puede parecer que el manejo de animales en cautiverio es una práctica aberrante y dañina para los animales, pero en realidad cuando se hace bien, ofrece un gran apoyo a las actividades de repoblación y rehabilitación silvestre. Por eso es tan importante conocer los daños que puede causar el cautiverio cuando se realiza inadecuadamente, para asegurarnos de emplear esta práctica de manera correcta para apoyar la conservación del medio ambiente y su ecología.