Una dieta vegana bien planificada es perfectamente segura en el embarazo, como así reconocen la Academia Americana de Nutrición y otras asociaciones sanitarias; además aporta beneficios como disminución del riesgo de hipertensión arterial durante el embarazo y de diabetes gestacional.

 

La respuesta es sí, sin ningún problema, ya que no existen estudios ni evidencias contundentes para probar algún efecto negativo de la dieta vegetariana o vegana durante el embarazo. Se pueden obtener todos los nutrientes que se necesitan sin consumir animales, pero hay que tener una dieta planificada, preferiblemente desde la preparación del embarazo hasta el periodo de lactancia, para evitar carencias a largo plazo.

Varios investigadores italianos publicaron en 2015 en la revista científica BJOG, una revisión sintética titulada ‘Dietas vegetarianas y veganas en el embarazo: peligro o panacea’, en donde no se halló ningún aumento en defectos de nacimiento importantes ni algún otro problema grave en los hijos o en las madres. 

Los resultados de este reciente estudio mantienen similitud con el posicionamiento de la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, la cual establece que una dieta basada en vegetales es sana y nutricionalmente adecuada durante el embarazo siempre que se tenga mucho cuidado con el hierro y la vitamina B12, y consumirlos a través de alimentos de origen vegetal ricos en hierro como frijoles y cereales fortificados.

Las embarazadas requieren el doble de hierro, de acuerdo con el Congreso de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos

El hierro de los vegetales no es absorbido por el cuerpo tan fácilmente como el hierro de la carne, por eso se deben comer acompañados siempre de algún cereal y mezclarlo con algún alimento rico en vitamina C para aumentar la absorción. Por eso es importante que cualquier embarazada vegana o vegetariana tome vitaminas prenatales y consumir alimentos ricos en hierro como las espinacas, lentejas, betabel y pasas.

Los médicos siempre hacen hincapié en la importancia de las mujeres embarazadas, consuman carne o no, sobre el hierro en el desarrollo del feto. Las mujeres aumentan el volumen de sangre que bombea su cuerpo durante el embarazo y las deficiencias de este mineral pueden provocar anemia en la madre, parto prematuro o un bebe con bajo peso.  

El ácido fólico y la vitamina B12, son también cruciales en el embarazo porque la deficiencia de ambas aumentan aún más el riesgo de tener un bebe con defectos del tubo neural. Los médicos recomiendan a las mujeres tomar vitaminas prenatales que contengan hierro, ácido fólico que es esencial para la formación del cerebro del feto y vitamina B12 que también se encuentra presente el tofu, la leche de soya, algunos cereales y la levadura nutricional.

La molestia más frecuente que padecen las embarazadas veganas y vegetarianas es el cuestionamiento constante por parte de familiares, amigos y profesionales sanitarios

Es recomendable que el ácido graso Omega 3 presente en los pescados se sustituya por aceite de oliva y frutos secos, consumir semillas como amapola, sésamo y lino, que proporcionan grandes cantidades de calcio y tomar sol para obtener vitamina D y así ayudar a la absorción del calcio vegetal.  

Desde la preparación del embarazo hasta el periodo de lactancia, las mujeres que han optado por una alimentación libre de animales, deben tener una dieta planificada para evitar carencias a largo plazo. Pero también esa planificación debe ser acorde a su tipo de alimentación, ya que dentro del concepto de vegetarianismo pueden distinguirse hasta más de 12 categorías de dietas, aunque las tres más comunes son:

  • Ovolactovegetarianos: no consumen carne ni pescado, pero si ingieren huevos y productos lácteos. 
  • Lactovegetarianos: eliminan de su alimentación la carne, el pescado y los huevos, aunque si consumen lácteos y sus derivados. 
  • Veganos estrictos: su dieta no incluye ningún alimento derivado de los animales como huevos o lácteos. 

De cualquier forma, las dietas vegetarianas tienden a ser bajas en grasas saturadas y colesterol, tener altos niveles de fibra, magnesio y potasio, vitaminas C y E, folatos, carotenos, flavonoides y otros fitoquímicos, muchos de estos claves en el desarrollo fetal y bienestar materno.