Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), los españoles consumen cerca de 275 gramos de carne al día, cuando la comunidad científica internacional recomienda unos 300 gramos a la semana.

España ya es el país de la UE que más carne consume. Según los últimos datos disponibles de la FAO, en España se consumen más de 100 kg de carne por persona al año, lo que equivale a 275 gramos diarios cuando lo recomendable son 300 gramos a la semana, lo que quiere decir, que los españoles comen seis veces más carne de la máxima recomendada.

El español promedio debería reducir hasta un 85 % el consumo de carne, ya no solo por la salud, sino por la sostenibilidad alimentaria del país. Entre 2013 y 2019 se instalaron granjas industriales en España a un ritmo de 20 mil cerdos semanales, más que ningún otro país europeo. Esto se debe a que España es el primer exportador a China, el país que más consume carne de cerdo en el mundo.

Este modelo de ganadería industrial está asociado a la deforestación, uso de transgénicos, emisión de amoniaco, pérdida de hábitats, extinción de especies y un elevado consumo de agua y su contaminación, lo que atenta contra la salud de las personas.

La industria cárnica es el cuarto sector industrial de España, solo por detrás de la industria automovilística, la de petróleo y combustible, así como de la producción y distribución de energía eléctrica. Pero el sector ganadero, así como es una fuente generadora de empleos e impulsa el crecimiento económico del país, también es responsable de un gran porcentaje de las emisiones de gases de efecto invernadero que preocupan a la Unión Europea y a la ONU, ya que son prácticamente el 70 % del sector agrícola.

«No podemos seguir mirando a otro lado. El excesivo consumo y producción de carne industrial en España está contribuyendo a la destrucción del planeta», afirma Luis Ferreirim, responsable de Agricultura de Greenpeace España.

Alimentar animales de consumo humano es un sistema de producción altamente ineficiente, ya que para producir 1 kg de carne de ternera se necesitan unos 15 000 litros de agua, mientras que solo se necesitan 1 800 litros para producir 1 kg de soja, la cual puede producir 15 veces más proteína por hectárea de cultivo que el ganado. 

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) recomienda consumir por persona como máximo 125 gramos semanalmente de carne roja, y 325 gramos semanales de carne blanca. En el caso de los niños, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, recomienda que los niños coman carne solo entre 5 y 8 veces a la semana.

El director de Justicia Alimentaria-VSF, Javier Guzmán, expresa que «La carne contiene grasas insalubres, sal y productos cancerígenos que se presentan en mayor cantidad en carnes rojas y procesadas, es por ello que debemos tener especial cuidado con ellas, y no permitir que esta desplace de nuestra dieta a las legumbres, verduras y frutas que son altamente beneficiosas para nuestra salud»

 

«El consumo excesivo de carne también tiene sus efectos en el gasto público sanitario», ya que «entre el 28 y el 38 % de las enfermedades isquémicas y cardiovasculares, el 17 % de la hipertensión, el 18 % de la diabetes y el 28 % de la hipertensión pueden atribuirse al consumo excesivo de carne».

Distintas ONGs proponen crear un impuesto sobre el precio de los productos cárnicos procesados, prohibir antibióticos en el ganado y limitar la publicidad que fomente el consumo cárnico infantil entre otras medidas.