España incorpora el Lobo Ibérico en el listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE), a pesar de las fuertes quejas que han colocado cuatro comunidades autónomas (Galicia, Asturias, Castilla y León, y Cantabria), lo que pone en cuestionamiento la gestión del Ministerio para la Transición Ecológica en materia de conservación de la biodiversidad.

Esta medida pondría fin a la alta persecución que sufre esta especie silvestre al norte del río Duero, por los habitantes de las comunidades antes mencionadas, haciendo caso omiso a las reiteradas demandas que han colocado contra el Ministerio por este hecho.

Esta decisión fue tomada en conformidad con la propuesta emitida por el comité científico del lobo, que resaltó la importancia de esta especie «como patrimonio cultural, científico, así como por los servicios ambientales que proporciona en los ecosistemas naturales».

En España esta especie en particular tiene dos estatus legales, las que se encuentran al norte del río Duero, pueden ser capturadas o cazadas dependiendo de lo estipulado por las comunidades autónomas, pero al sur del río, estos animales son protegidos y catalogados como una especie de interés comunitario.

En este sentido, las cuatro comunidades autónomas que no están de acuerdo con esta medida, han enviado una carta a Teresa Ribera ministra para la Transición Ecológica, en donde muestran un rechazo total a la incorporación del lobo en el listado de especies protegidas.

En ella, explican que «otorgar al lobo un nivel de protección adicional sería una decisión claramente contraria a los intereses de las comunidades al norte del río Duero». Sin embargo, detallan que se puede lograr «compatibilizar su presencia con el mantenimiento y la mejora de la ganadería extensiva».

Lo que estaría en completa contrariedad, si se incluye el lobo en el listado ya que supondría la prohibición general de su caza, debido a que dejaría de ser considerada una especie cinegética.

Por su parte, las organizaciones conservacionistas comprenden la preocupación por parte de los ganaderos, los cuales son víctimas de ataques y diversos daños ocasionado a sus rebaños por parte de los lobos, pero ellos identifican que pueden incluirse medidas para garantizar la coexistencia de ambas especies.

Las comunidades autónomas pueden reclamar ayuda al gobierno, el cual le permita disponer de perros mastines, instalación de cercados, protección y vigilancia. De esta forma los ataques se pueden reducir totalmente o de manera significativa.

El Ministerio para la Transición Ecológica destaca la intención por parte del gobierno en la protección del lobo y por ello su interés en pactar con las comunidades, siendo importante lograr un consenso entre las partes involucradas.

La estrategia desarrollada por el ministerio pretende alcanzar unas «350 manadas de lobos en España además de reducir su persecución ilegal y aumentar entre un 10 % y un 20 % el área de distribución actual para el año 2030».

En este sentido, se busca favorecer los corredores ecológicos para romper el efecto barrero entre los distintos núcleos de animales, y promover bosques-isla en zonas agrícolas que les sirvan de áreas de refugio y reproducción.

El lobo ibérico no solo se enfrenta a la caza, sino que también tiene otras amenazas como la hibridación con perros asilvestrados, la falta de alimento en el medio natural por la retirada de carroñas de ganado y el aumento de autovías y ferrocarriles causando una alta mortalidad.

¿Entonces por qué no proteger esta especie? Tiene los mismos derechos que otras especies en ser agregada al listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especiales