La próxima década puede ser decisiva para la revolución del transporte en España: El Gobierno ha asegurado que un cuarto de millón de coches eléctricos podrían estar circulando en un plazo de tres años, medida que vendría acompañada por la instalación de más de 100.000 estaciones de recarga, como parte del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec), que apunta hacia la sostenibilidad y la protección del medio ambiente.

 

El presidente del Gobierno ha sostenido que se realizará un gran despliegue de esta nueva planificación, enmarcada a su vez en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española, que será ejecutada a lo largo de la tercera década del siglo XXI, para garantizar el uso de energías alternativas y la reducción de las emisiones de gases contaminantes. Uno de sus principales objetivos es electrificar el transporte, poniendo como meta alcanzar los 250.000 vehículos eléctricos para 2023 y cinco millones para 2030.

Además, estarían dispuestos unos 100.000 puntos de recarga que permitirían a los usuarios desplazarse sin preocupaciones, una experiencia que podría hacerse más confortable mediante el uso de las aplicaciones móviles, tanto para automatizar los métodos de pago como para incentivar el ahorro mediante el uso del GPS (sistema de posicionamiento global) para ubicar los trayectos más cortos.

Se destinarán 72 millardos de euros entre 2021 y 2023

De la totalidad del monto a invertir, un 37% estará destinado a la «inversión verde», mientras que la digitalización percibirá un 33% para los primeros tres años. El aporte provendrá del Fondo de Recuperación Europeo y la Ayuda a la Recuperación para la Cohesión y los Territorios de Europa (React-EU) a través de Next Generation EU como parte de la transición hacia la sustentabilidad.

El Gobierno no quiere perder tiempo y ya ha iniciado las gestiones para obtener un adelanto de 27 millardos para acelerar la ejecución de un plan que también supondría la apertura de nuevos empleos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por la Organización de las Naciones Unidas, así como la Agenda 2030 y la Agenda del Cambio, fomentadas desde el ejecutivo, constituyen las bases de una empresa que en principio puede parecer ambiciosa, pero que a largo plazo supondría beneficios significativos para las generaciones futuras.

El desarrollo de la agricultura, la lucha contra la despoblación, el impulso de infraestructuras y ecosistemas resilientes, la ciencia e innovación, la educación, cultura y deporte también se suman a la modernización y la transición energética como parte de las metas fijadas en el Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia.