En los últimos casi 50 años, el aumento de C02 en la atmósfera a causa de las actividades humanas ha modificado las características químicas de las masas de agua en el Atlántico Sur, provocando una amenaza para la supervivencia de los ecosistemas marinos en la Cuenca Argentina a causa de la acidificación del océano.

Con el aumento de dióxido de carbono, el medio ambiente del océano ve reducida su disponibilidad de carbonato de calcio, uno de los principales componentes de los esqueletos y conchas de diferentes especies y organismos como corales, fitoplancton, moluscos y zooplancton. Este último es la única fuente de alimento para peces pequeños, pero aparte de eso, se encarga de descomponer los organismos muertos, convirtiendo su materia orgánica en elementos útiles para alimentar y nutrir a otros organismos.

Un estudio publicado en Science of the Total Environment, que tiene como base el análisis de datos y observaciones recogidos en diversas campañas hechas en el Atlántico Sur entre 1972 y 2019, indicaron que en este periodo de tiempo el dióxido de carbono atmosférico aumentó en promedio 83 partes por millón, lo que como consecuencia ha causado un incremento del CO2 en todas las profundidades oceánicas.

Sin embargo, el investigador del Centro de Ciencias del Mar de la Universidad de Algarve en Portugal, y del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo en España, Marcos Fontela, sostiene que aún se está a tiempo para  actuar, ya que la capa del océano que se encuentra por encima de la intermedia puede mantenerse en valores óptimos para los organismos carbonatados si se logran controlar las emisiones de CO2.

¿Qué es y que consecuencias trae consigo la acidificación del océano?

Si bien es un hecho que la capacidad de los mares de absorber el dióxido de carbono de la atmósfera colabora a mitigar los efectos del calentamiento global, la otra parte de esa misma absorción produce una reducción del pH superficial del agua, lo que produce la acidificación del océano.

Junto con la acidificación de las aguas viene una disminución importante del carbonato y aragonita, minerales necesarios para la calcificación de los organismos planctónicos como ciertos moluscos con concha que viven en el Atlántico Sur.

La acidificación del océano por absorción de carbonato de calcio está potenciándose por diversos procesos naturales como la actividad biológica, que desenvuelve organismos consumidores y descomponedores al usar las materias orgánicas que provienen de las capas superiores del agua, proceso que consume el oxígeno y produce dióxido de carbono.

Con la acidificación del océano, este reduce su capacidad de absorción de CO2, teniendo como consecuencia efectos contraproducentes en el calentamiento global. Es por esto que los impactos económicos que esto conlleva pueden ser incalculables.

El autor del estudio destaca que el hecho de que se haya podido analizar toda una serie temporal de 47 años es obra no suya, sino de su colega, bióloga y oceanógrafa Aída Ríos, quien desafortunadamente falleció en un accidente de tráfico en 2015.

El pasado 29 de mayo, los investigadores comenzaron una nueva campaña oceánica en Groenlandia, donde estudiarán la química y física de los océanos del Atlántico Norte y Ártico.