Contaminación ambiental y muertes por COVID-19

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta un 24% de la morbilidad (enfermedades) en el mundo se deben a la exposición de los seres humanos a riesgos ambientales evitables, además, cerca de un 33% de las enfermedades reportadas en niños menores de 5 años en el mundo se debe a este factor. Ante tan alarmantes cifras, se le agrega una aceleración inminente del deterioro ambiental y la biodiversidad en el planeta. Estas cifras van en aumento, colocando a la humanidad en una encrucijada, que definitivamente, tiene a los individuos cada día más enfermos y al planeta devastado.

La pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas es uno de los cinco riesgos principales en el Informe de riesgos globales 2020 del Foro Económico Mundial, además, la crisis estructural y multifactorial que ha generado la Pandemia por COVID-19, ha obligado a que este flagelo ambiental, estrechamente vinculado a la salud humana y la estabilidad económica del planeta, sea incluido entre los Riesgos Globales del Foro Económico Mundial. Quizá esto representa un gran paso, puesto que antes de que llegara la pandemia no se había tomado como riesgo global la crisis ambiental, que definitivamente, es la más importante porque se trata de la subsistencia de la vida en el planeta, y uno de los principales factores de riesgo de salud en seres humanos, además, implica la destrucción del 83% de los mamíferos salvajes y la mitad de todas las plantas existentes en nuestro medio ambiente.

En un Comunicado de Prensa de la OMS, publicado en Ginebra el 15 de Marzo del 2016, dice lo siguiente:

Se estima que en 2012 perdieron la vida 12,6 millones de personas por vivir o trabajar en ambientes poco saludables: casi una cuarta parte del total mundial de muertes, según nuevas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los factores de riesgo ambiental, como la contaminación del aire, el agua y el suelo, la exposición a los productos químicos, el cambio climático y la radiación ultravioleta, contribuyen a más de 100 enfermedades o traumatismos”.

Se está gestando la epidemia que llegará después de la COVID-19

La influencia de la crisis ambiental es parte fundamental en la exacerbación y muerte por enfermedades no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas, complicaciones de la diabetes, esto debido a la insalubridad del medio ambiente, puesto que al tener enfermedades preexistentes, y muy bajas condiciones de salud ambiental, estas condiciones vulneran la situación de salud de los seres humanos, expuestos constantemente a los factores ambientales que han sido modificados por la constante explotación y depredación de la naturaleza. Ahora, es con una agravante, se trata de la sobre producción acelerada, como elemento sistémico que se gesta al intentar superar la crisis económica generada por la desaceleración productiva en pandemia, factor que agrava lo que se ha descrito como crisis ambiental, y su influencia sobre la salud en los seres humanos.

1,4 Millones de muertes anuales en Europa son atribuibles solo a la contaminación del aire en espacios interiores y exteriores. A esto, entonces, se le debe atribuir que la contaminación del aire exacerba los cuadros respiratorios en seres humanos expuestos constantemente, en enfermedades como Asma Bronquial, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, Bronquitis, Bronquiolitis, Insuficiencia Cardíaca, entre otras. Todas estas de alta prevalencia, sobre todo en la Comunidad Europea, en lo que al exacerbar estos cuadros disminuyen la calidad de vida, e incrementa el gasto en salud y vulnera la economía familiar.

Tras el análisis de más de 100 categorías de enfermedades y traumatismos se tiene que la gran mayoría de muertes vinculadas al medio ambiente se deben a enfermedades cardiovasculares, como los accidentes cerebrales y la cardiopatía isquémica

  • Accidentes cerebrovasculares – 2,5 millones de muertes anuales
  • Cardiopatía isquémica – 2,3 millones de muertes anuales
  • Traumatismos involuntarios (por ejemplo, muertes por accidente de tránsito) – 1,7 millones de muertes anuales
  • Cánceres – 1,7 millones de muertes anuales
  • Neumopatías crónicas – 1,4 millones de muertes anuales
  • Enfermedades diarreicas – 846 000 muertes anuales
  • Infecciones respiratorias – 567 000 muertes anuales
  • Afecciones neonatales – 270 000 muertes anuales
  • Paludismo – 259 000 muertes anuales
  • Traumatismos intencionales (por ejemplo, suicidios) – 246 000 muertes anuales.

La destrucción de la Biodiversidad es un problema de salud serio, en el que deben tomarse medidas urgentes, se cree que nuevas enfermedades han surgido y puedan seguir apareciendo, incluso con mayor rapidez, producto de este factor, en el que podemos destacar la fragmentación y la invasión del hábitat  por seres humanos en áreas ricas en especies, esto aumenta el riesgo de exposición a nuevos agentes infecciosos, o enfermedades zoonóticas, como por ejemplo, el Sars-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19.

La OMS calcula que si la media de la concentración anual de MP10 disminuye de 70 a 20 µg/m³, que es el objetivo establecido en las guías de calidad del aire de 2005, se puede evitar el 15% de la mortalidad a largo plazo causada por la contaminación atmosférica. Lograr una disminución de esa magnitud también reduce los casos de enfermedades respiratorias y cardiovasculares y aumenta la esperanza de vida de la población local”.

El material particulado (MP) es un contaminante atmosférico que corresponde a aquellas partículas líquidas o sólidas que se encuentran en suspensión, siendo posible clasificarlo según su diámetro en MP10 (grueso) y MP2,5 (fino).

Si bien existen las formas de frenar la contaminación ambiental y sus efectos sobre la salud humana y la depredación de la biodiversidad, distintos indicadores nos señalan que lejos de resolver este problema, se está acelerando la destrucción, producto del incremento constante de las capacidades de producción industrial, la casi eliminación de la agricultura familiar, la destrucción de las cuencas, la tala cada vez más creciente, la quema de bosques enteros, y la exposición constante a agrotóxicos, dioxinas, herbicidas, entre otros.

Nos preguntamos, ¿cuánto queda de vida humana en el planeta?, ¿Cuánto le queda a la biodiversidad?

«Estamos quedándonos sin espacio y los únicos espacios a los que podemos ir son otros mundos, Es el momento de explorar otros sistemas solares. Expandirnos puede ser lo único que nos salva de nosotros mismos. Estoy convencido de que los humanos necesitan irse de la Tierra» Stephen Hawking.

Según este conocido científico, a la vida humana en el planeta no le quedan más de 200 años, entonces, ¿debe predominar la visión de exterminio sobre la preservación?, son interrogantes que debemos responder antes que sea tarde.

El ingeniero y especialista en ética robótica Alan Winfield, quien trabaja en el Laboratorio de Robótica de Bristol, en Reino Unido, asegura lo siguiente: «Encuentro las afirmaciones de Hawking profundamente inútiles», dijo entonces a la BBC. «El problema no es inevitable. Hawking habla de una probabilidad muy pequeña basada en una serie de eventos que tendrían que suceder uno detrás de otro para que eso se diera«.

Una diferencia de solo medio grado de temperatura tendría consecuencias devastadoras para nuestro planeta, por lo que cada vez es más urgente limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 grados centígrados, advirtió el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC).

Y el tiempo para tomar medidas parece estarse acabando, según señala este Panel (IPCC), al parecer solo hasta el 2030 tenemos para tomar medidas drásticas para evitar el avance del cambio climático y la crisis ambiental. En poco tiempo, podríamos tener la extinción total de los arrecifes, 10 millones más de personas sometidas a inundaciones, y zonas devastadas que en las que no se pueda cultivar alimentos, esto podría ocurrir con solo la elevación de medio grado de la temperatura de la tierra, aunque un informe actual refleja que vamos camino a los 3 grados centígrados, muy por encima del máximo de 2 °C, contemplado por los Acuerdos de París sobre Cambio Climático.La situación es bastante compleja, no es un simple hecho de Salud, o de contaminación, es un claro hecho de supervivencia o extinción, porque si de algo estamos seguros, es que no tendremos como irnos a otro planeta cuando este, ya no soporte nuestra estancia sobre sus tierras.