Una de las cosas que llamó poderosamente la atención en medio de esta situación pandémica provocada por la covid-19, ha sido presenciar los cielos despejados de muchas de las grandes ciudades contaminadas. La calidad del aire mejoró, gracias a la reducción drástica de las emisiones que producen tanto el transporte automotor como muchas industrias. El confinamiento facilitó la aparición de animales que se mantenían alejados de los conglomerados humanos.

La organización Proyecto Carbono Global, se ocupó de hacer mediciones, detectando que la reducción de las emisiones alcanzó un mínimo histórico de 17 % a principios de abril 2020, que fue la fase más aguda del confinamiento. De acuerdo a los reportes más recientes, el calentamiento continúa de manera indetenible, la pandemia solamente ha provocado la ralentización de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y se estima que regrese a los niveles previos al surgimiento de la covid-19.

Se piensa que la solución está en la disminución sostenida de las emisiones hasta su completitud, de esta manera se obtendría la anhelada estabilización del cambio climático.

Sin embargo, es una quimera. Está claro que las naciones firmantes del Acuerdo de París (2015) están lejos de cumplir con los objetivos allí propuestos que, entre otros, consistía en mantener por debajo de los 2 ºC el aumento de la temperatura a nivel global.

Estando en los comienzos del año 2021, todavía existe incertidumbre con respecto a las medidas de confinamiento que se mantienen en muchos países. Hay muchas presiones por la desaceleración de la economía y la efectividad de los procesos de vacunación, que se están dando de manera incipiente.

El motivo por el cual no se ha producido la disminución del dióxido de carbono atmosférico es que las concentraciones son el resultado de tanto las emisiones pasadas como las presentes, entendiendo que el período de permanencia del gas es muy prolongado, lo que no permite revertir en el corto plazo el efecto invernadero. Paradójicamente el 2020 ha sido el año más caliente y los niveles de dióxido de carbono han sido los más altos.

Oksana Tarasova, jefe de la División de Investigación Atmosférica y Ambiental de la OMM, durante una conferencia de prensa en Ginebra, explicó lo siguiente: «A pesar de que parecía que el mundo se detuvo (durante el confinamiento), solo obtuvimos la disminución del cuatro al siete por ciento en las emisiones. Así que toda nuestra economía y nuestros patrones de consumo en realidad nos conectan a las emisiones extremadamente altas, incluso si todos nos sintamos encerrados y limitamos nuestra movilidad, porque el bloqueo sólo está limitado a la movilidad y no a nuestro consumo».

Soluciones

Algunos especialistas han advertido que la pandemia de la covid-19 no representa, de ninguna forma, la solución para el cambio climático. Pero, representa una oportunidad para adoptar definitivamente medidas sostenibles para la protección del ambiente, con la firme toma de acciones dirigidas a reducir las emisiones hasta un nivel cero neto, planteándose un cambio en los sistemas de producción industrial, patrones de consumo, el uso de la energía limpia y el transporte no contaminante.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, declaró: «Nunca antes había quedado tan claro que necesitamos transiciones limpias, inclusivas y a largo plazo para abordar la crisis climática y lograr el desarrollo sostenible. Debemos convertir la recuperación de la pandemia en una oportunidad real para construir un futuro mejor».