Según un comunicado emitido por la Asociación Lagunas Vivas, el presente año ha sido clave para las Lagunas de Villafranca (Toledo), porque se ha vuelto a notar la presencia de agua, factor clave para que la biodiversidad de la zona, como es caso del último escribano palustre encontrado  en estos humedales por el Grupo Ibérico de Anillamiento La Mancha (GIA-La Mancha).

La alteración de los humedales es la causa principal de la complicada situación del escribano palustre, quien constituye una de las especies de aves pequeñas más únicas y amenazadas que ha visto disminuir gravemente su población en las últimas décadas hasta niveles alarmantes.

En 2014 fue la última vez que esta ave había sido vista en Toledo, lo que resalta la importancia que tienen estos humedales en preservar la avifauna y biodiversidad del planeta.

Mantener La Mancha Húmeda es una necesidad para el escribano palustre

El mantenimiento a largo plazo del escribano palustre va a depender de que el Plan de Gestión se apruebe, y que este garantice la supervivencia de La Mancha Húmeda, proyectando un aumento del caudal que reciben las Lagunas de Villafranca proveniente del río Gigüela, según informó la Asociación Lagunas Vivas.

De igual manera, el pasado mes de julio se organizó una ruta ciclística en la zona, iniciando en el río Gigüela hasta los humedales manchegos, donde varios de los miembros de Lagunas Vivas pudieron conocer algunos de los problemas de este río.

Además en este mes tampoco han descansado, el pasado 7 de agosto la Asociación informó sobre la realización de un nuevo taller de astronomía, en donde participaron alrededor de 50 personas que pudieron observar constelaciones y algunos de los planetas que conforman el Sistema Solar gracias a la poca contaminación lumínica de este entorno natural. La exposición y charla estuvo a cargo de Justo Fernández y contó con la colaboración de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Villafranca de los Caballeros, junto al Aula de la Naturaleza.