En el pasado mes de octubre, el Ministerio para la Transición Ecológica indicó que hasta el nueve de noviembre estará abierta la consulta pública sobre la Estrategia de Almacenamiento Energético, donde España contará con una capacidad de almacenamiento de unos 20 gigavatios (GW) en el 2030 y podrá alcanzar unos 30 GW en el 2050.

 

Esta estrategia va en consonancia con el conjunto de acciones establecidas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) y la estrategia de descarbonización a largo plazo. Determinando diez líneas primordiales de acción y 65 medidas concretas, las cuales están destinadas a impulsar el despliegue del almacenamiento de la industria nacional en el área de energía.

En este sentido, el almacenamiento a gran escala estará contemplado por diversos sistemas de tecnologías disponibles, tanto diario como estacional.

Es por ello que se enfatiza en la importancia de

“disponer de fabricantes a lo largo de todos los eslabones que intervienen en la industria de almacenamiento”

Desde la obtención de la materia prima, componentes básicos luego en el proceso de fabricación y el desarrollo de las tecnologías hasta la prestación de servicios.

El almacenamiento energético

almacenamiento de energia
 

El almacenamiento energético es una pieza fundamental en  “El proceso de transición hacia una economía neutra en emisiones debido a la variabilidad y a la parcial predictibilidad de las energías renovables”, permitiendo disminuir las brechas existentes entre generación y demanda, haciendo que se pueda almacenar energía en los momentos en los que existan excedentes para que a posterior puedan estar disponibles en el caso de algún déficit.

Además, esta estrategia contribuye positivamente a la gestión de las redes eléctricas, fomentando la participación de la ciudadanía en el cambio de modelo energético y permitiendo una mayor competencia e integración en el mercado eléctrico.

A través de la implementación, se podrán identificar y analizar los diferentes obstáculos a los que se enfrenta el almacenamiento energético, por lo cual se definirán las medidas necesarias para su efectivo despliegue y su plena integración en el sistema.

Esto supone la identificación de oportunidades asociadas al mismo, vinculadas fundamentalmente a la generación de empleo, la recuperación económica, la transición justa, el desarrollo de nuevos modelos de negocio a lo largo de toda la cadena de valor, el fortalecimiento de la industria nacional, la economía circular, el beneficio para el sistema eléctrico en general y, en particular, en las zonas aisladas y en los territorios no peninsulares”.

“España es una isla energética, y por ello necesita contar con tecnologías que proporcionen flexibilidad al sistema energético, como el almacenamiento, esencial para garantizar la seguridad de suministro, incrementar la competitividad y garantizar precios bajos”.

Teresa Ribera

vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, señala

En la actualidad no está regulada la participación del almacenamiento en servicios de ajuste del sistema eléctrico, así como las restricciones técnicas, mientras “no se ejecute el marco regulatorio para el almacenamiento, su tratamiento será similar al de las instalaciones de generación”.