El transporte aéreo conecta el mundo y juega un papel importante en el suministro de beneficios sociales y económicos, las compañías de aviación han sido proactivas en buscar soluciones y hacer que los vuelos comerciales sean más sostenibles, la aeronáutica en pro de la sostenibilidad ambiental es un título que hace referencia a las investigaciones del transporte aéreo en pro al medio ambiente.

En la actualidad es común escuchar sobre la sostenibilidad ambiental, reducción de emisiones de gases, investigaciones, ensayos de nuevos combustibles, entre otros elementos relacionados al sector industrial, siempre con el fin de mejorar la relación entre las personas y el medio en el que habitamos, pero lamentablemente son investigaciones poco conocidas para la sociedad.

¿Qué tanto nos afecta?

La definición más conocida de sostenibilidad es el Informe Brundtland de 1987 de las Naciones Unidas, que declaró que el desarrollo sostenible «satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades», de esta manera se vincula el desarrollo político con las condiciones ambientales y las equilibra con la economía.

La aviación comercial es responsable de emisiones de gases de efecto invernadero y de CO2. Las campañas de Extinction Rebellion y Greta Thunberg han impulsado el vínculo entre el cambio climático y la industria de la aviación en la agenda política. Una mirada rápida a los acuerdos multinacionales en los últimos 12 años muestra que la industria es consciente de la situación.

La parte positiva es que se conoce perfectamente el impacto de estas y cuáles son sus principales contaminantes (fundamentalmente CO2, óxidos nitrosos, sulfuros, ruido y estelas, que está demostrado que incrementan el efecto invernadero), por lo que está claro cuál debe ser el enfoque de las investigaciones para reducirlo o eliminarlo.

Sin embargo, la realidad es que hay mucha preocupación por la sostenibilidad ambiental en la aeronáutica, tanto en los fabricantes de aeronaves como en las administraciones públicas y en los operadores. Un impacto que se cifra en «el 2 % de las emisiones de CO2 mundiales y que supone en torno al 14 % de las emisiones de todos los medios de transporte a nivel internacional».

Una mitigación obligatoria

La aviación comercial fue directamente responsable del 2.4 % del total anual de las emisiones mundiales de CO2 en 2018, y según los cálculos se estiman que aumenten en el futuro, cuyas cifras que pueden parecer pequeñas, pero si la aviación comercial fuera un país, la industria entraría entre los 10 principales emisores, ubicándose en el sexto lugar entre Japón y Alemania.

Cabe destacar de manera alarmante que además de las emisiones de CO2, el efecto de otros contaminantes y el hecho de que la aviación libera emisiones a una altitud donde tienen un mayor efecto de calentamiento, hace posible que la contribución total de la industria de la aviación al calentamiento global sea en realidad alrededor del 5 %.

Es por ello que los principales actores de la industria aeronáutica están apostando por investigaciones de nuevos combustibles, uno para aquellos que requieren los menores cambios posibles en las aeronaves e infraestructura aeroportuaria, y otros por el hidrógeno verde que se produce a través del uso de fuentes de energía renovable pero que requieren mayores modificaciones mecánicas de los aviones.

Se avecina, por tanto, en los próximos años, una competición técnica entre ambas filosofías para demostrar las ventajas de sus capacidades de cara a la reducción de emisiones nocivas, unida a un desarrollo tecnológico de sistemas mucho más eléctricos y eficientes, y con esto podremos desarrollar la tecnología del futuro que nos permitirá cumplir los objetivos medioambientales planteados.