Solemos dar por sentada la importancia de la temperatura y el calor en el mundo que nos rodea, en el mejor de los casos la consideramos una medida de la energía, y en el peor como un calor descontrolado que nos parece una molestia en nuestro día a día.

Es solo cuando las condiciones de temperatura afectan nuestra salud y el delicado balance de la ecología que reflexionamos sobre el papel que esta desempeña en el funcionamiento de nuestra biología, y esto resulta de vital importancia durante las olas de calor.

Un aumento sostenido de la temperatura durante períodos de tiempo prolongados pone bastante presión sobre el organismo, lo que puede dar lugar a una serie de problemas de salud agudos o crónicos a causa del calor descontrolado.

Los grupos más vulnerables ante la presión de la temperatura suelen ser niños jóvenes y adultos mayores, cuyos cuerpos están menos preparados para afrontar la deshidratación y el calor agobiante.

Sin embargo, todas las personas se encuentran en peligro, por esta razón los servicios de emergencia permanecen alerta ante la frecuente aparición de emergencias de salud que suelen acompañar a las olas de calor.

Una ola de aflicciones

Las olas de calor pueden producir una serie de padecimientos de distinta gravedad y naturaleza que pueden afectar a las personas. Dos de los exponentes principales son el golpe de calor y agotamiento por calor.

El primero es un trastorno que se da cuando la temperatura corporal sube más rápidamente de lo que el cuerpo puede regularla, causando mareos, piel seca y un aumento del ritmo cardíaco que puede llevar a otros trastornos.

El agotamiento por calor descontrolado usualmente lo precede y se manifiesta con sudoración excesiva, dificultad para respirar, disminución del pulso cardíaco y una sensación de cansancio o aletargamiento.

Ambas condiciones pueden agravarse hasta el punto de causar síncopes o edemas de importante severidad.

También existen otras complicaciones de salud asociadas a las altas temperaturas, tales como:

  • Sarpullido de calor
  • Irritación cutánea causada por el roce y la sudoración
  • Calambres de calor
  • Dolores musculares punzantes que aparecen durante la actividad física intensa en altas temperaturas
  • Tétanos de calor, caracterizado por trastornos respiratorios y musculares causados por episodios agudos de estrés en las altas temperaturas

Prevención contra el calor descontrolado

Ante la importante amenaza para la salud que representan las olas de calor, la mejor defensa es una buena prevención.

Es vital mantenerse hidratado y usar ropa fresca y ligera, también se recomienda evitar las actividades físicas extenuantes durante los periodos de mayor temperatura y no ignorar las señales de advertencia que nos da nuestro cuerpo.