El suelo tiene vida. Hierbas, árboles y flores crecen allí

Todos los años, durante el 7 de julio, se celebra internacionalmente el día de la conservación del suelo, para conmemorar la importancia natural y física que los terrenos y sedimentos proporcionan a la humanidad, y en general a todos los seres vivos. Por lo general, dicha celebración es llevada a cabo a través de redes sociales y páginas web por parte de grupos ambientalistas, cuya intención es recordarle a la sociedad la importancia de los recursos que la tierra brinda para el desarrollo y sustento diario.

Durante esta semana, el día de la conservación del suelo es recordado en todas las naciones como una oportunidad para que la sociedad asuma el compromiso de cuidar los sueños del planeta, y así poder garantizar la gestación de nuevas formas de vida a través de las plantas y árboles. La acción conservacionista internacional se enfoca en sumar aliados que entiendan que los beneficios que las personas obtienen de los suelos, dependen de los cuidados y la importancia que se le brinde al recurso.

Beneficios que se obtienen al preservar las superficies naturales

Aprender a convivir es el reto para el ser humano

La conservación del suelo permite dibujar un perfecto equilibrio entre las actividades humanas y el progreso de la naturaleza. De esta manera, si hay acciones consecuentes con el respeto ambiental, es posible evitar contaminación de áreas rurales con pesticidas, degradación del sedimento por quema, tala o perforación; y una pérdida de espacio donde la fauna silvestre se desarrolle. Un suelo sano alberga una gran cantidad de especies florales y frutales, que también sirven como alimento a aves y animales pequeños. Se trata de darle continuidad al ciclo de la vida y a la cadena alimenticia, para tanto personas como animales y plantas, tengan ahora y siempre un sustento continuo y natural.

Gedésica recuerda en esta fecha al científico estadounidense Hugh Hammond Bennet, quien invirtió grandes esfuerzos para concientizar acerca del cuidado del suelo; “La historia es un registro de la lucha humana por arrebatarle la tierra a la naturaleza…”; dice una frase representativa de Hammond Bennet, quien entendió que era el hombre la mayor amenaza que enfrentaba la naturaleza por la búsqueda incesante de recursos, y que si la preservación de los sedimentos se hacía efectiva, se traduciría en abundancia para todas las generaciones.

Se trata de una ocasión para agradecer los alimentos que el planeta brinda, de las semillas que caen de los frutos y que permiten que la vida prospere. Son todos estos elementos los que diversifican y complementan la alimentación humana, por lo que resguardar esa oportunidad resulta necesaria también para subsistir. 

Fuente

Portal de las Naciones Unidas