La nueva Ley de Residuos busca reducir el uso de plástico debido a la importancia que se ha planteado en la regulación de la gestión de residuos, impulsando de esta forma medidas que prevengan su generación y mitiguen los impactos adversos sobre la salud humana y el medio ambiente.

Esta nueva ley está en consonancia con la construcción de una economía circular, que busca detener al modelo actual de economía lineal de usar, consumir y tirar hacia una economía sostenible y más amigable con el medioambiente.

España pretende «reducir un 15% los residuos de aquí a 2030 y mejorar, por ende, en un 10% la eficiencia en el uso y consumo del agua», y con ello cumplir con los objetivos establecidos en la estrategia planteada.

«Aprovechar los recursos y materias primas de la mejor forma, para que estos se puedan utilizar tantas veces como sea posible; reducir el consumo, lo que supone ser mucho más eficientes, y facilitar la innovación en el uso de materiales por lo tanto ser más respetuosos con los límites ambientales» son algunos de los objetivos planteados en dicha estrategia.

Nueva gestión de residuos

Teresa Ribera, señala que estas medidas permitirán impulsar el uso de nuevos materiales, para ello se impondrán algunas limitaciones como «la prohibición, a partir de julio de 2021, de introducir en el mercado productos de un solo uso como platos, cubiertos, vasos de plásticos, pajitas o bastoncillos».

Para llevar a cabo la nueva gestión de los residuos, se necesitará la colaboración de las diferentes administraciones públicas e instituciones que quieran innovar en esta área, así como también se incluirán a los académicos, los investigadores y los jóvenes para que haya congruencia en todos los sectores del país.

La ministra también expresó que «los residuos plásticos deberán tener una normativa propia de aquí a Julio de 2021» y así poder cumplir con la directiva sobre plásticos de un solo uso promulgada desde Bruselas.

A esta normativa se pretende incorporar «la gratuidad de agua del grifo en jarras en las cafeterías, bares y restaurantes que además deberán cobrar un precio por cada vaso y tapa del café para llevar a partir del 1 de enero de 2023».

Se tiene previsto multas «entre 1 000 euros y dos millones de euros», según la gravedad del caso, si en algún caso exista abandono de agua embotellada en la basura.

Se limitarán el uso de vasos de bebidas, tapas y tapones así como las cajas, con o sin tapa, utilizados con el fin de contener alimentos que están destinados al consumo inmediato o para llevar.

Se debe de realizar un diseño de los tapones para que permanezcan unidos al recipiente y que las botellas, «al menos sean en un 25 % o 30 % de plástico reciclado».

Se estima que para el 2026 se tendrá que «reducir un 50 % la comercialización de estos materiales, con respecto a 2022; y en 2030, esa reducción debe ser del 70 %, también con respecto a 2022».

En definitiva para el 2021, «quedará prohibido destruir productos no vendidos y no perecederos, como ropa, juguetes, aparatos eléctricos, entre otros, salvo que dichos productos deban destruirse conforme a otra normativa».