La pobreza energética en España es cada vez más difícil de encarar, ya que está afectando a muchas más personas años tras año, debido a que son incapaces de mantener su hogar en la temporada de invierno.

Esta situación ha venido empeorando en los últimos dos años, donde se ha demostrado que para mantener unas condiciones de climatización adecuadas, «las temperaturas deben de oscilar en invierno entre los 18°C a 20°C y en verano en 25°C», pero para lograr esto, se destina una parte excesiva de los ingresos por familia para pago de la factura energética.

Es importante que sepamos que la pobreza energética se refiere a «la incapacidad de satisfacer una cantidad mínima de servicios de energía para cubrir las necesidades básicas del hogar». Entre los gastos que se deben de contemplar, están los de climatización (en invierno y verano), iluminación, cocina y consumo de agua caliente.

Las causas que están propiciando dicha situación son miles, pero os puedo asegurar que las principales son los costos elevados del servicio de energía, los bajos ingresos mensuales de las personas y la calidad insuficiente de la vivienda.

Esta insatisfacción repercute tanto en la salud física como en la salud mental de los ciudadanos, ya que no poseen un confort térmico en sus hogares, siendo más de 5 millones de personas que se declaran incapaces de mantener una temperatura adecuada.

«El 11 % de los hogares en España son atacados por esta situación, y las estimaciones sugieren que existirá un incremento del 22 % en los próximos 2 años» teniendo mayor o menor incidencia en las familias, según las características socio demográficas en que se encuentren.

Zonas de vulnerabilidad

Esta situación no se presenta de la misma forma en todas las Comunidades Autónomas, se estima que en las regiones de Andalucía, Castilla La Mancha, Extremadura y Murcia son las que se encuentran con mayor vulnerabilidad.

El Gobierno ha dispuesto herramientas que están ayudando a mitigar de alguna forma este problema, como lo es el Bono Social Eléctrico y el Bono Social Térmico

Ambas medidas buscan facilitar el acceso a los consumidores vulnerables como consecuencia de la pandemia por la COVID-19, en donde el corte del suministro eléctrico está totalmente prohibido a los beneficiarios del Bono Social.

Para calificar al uso de estos bonos, basta con que el responsable titular del hogar declare ser un consumidor vulnerable lo que le permite disponer del Bono Social Eléctrico de forma inmediata.

Por otra parte, los hogares beneficiarios del Bono Social Eléctrico recibirán en 2021 el Bono Social Térmico para sufragar los costes de climatización, lo que supone la protección de los cortes de suministros a los consumidores más vulnerables mediante su prohibición.

Se debe de trabajar en estrategias continuas y en actuación conjunta y coordinada con los diferentes actores, que incluyan las administraciones de las empresas, las ONG y los movimientos ciudadanos para el mejor aprovechamiento de oportunidades en pro de ganarle la lucha a la pobreza energética en nuestro país.