Una enfermedad misteriosa en la piel ha estado provocando la muerte a los delfines en varios lugares del planeta. Se le conoce como la enfermedad de la piel del agua dulce y está relacionada con los efectos del cambio climático.

Esta enfermedad se manifiesta en la aparición de lesiones ulcerosas en la piel del animal, infectandolo y provocando finalmente su muerte.

Los científicos identificaron el origen de este mal en una disminución de la salinidad del mar en las zonas costeras, de allí el nombre de la enfermedad de la piel del agua dulce.

La piel de los delfines es muy sensible y la disminución de la concentración de la sal producto del cambio climático les produce dermatitis cutánea.

La piel de agua dulce es una afección que provoca una dermatitis. Esta es caracterizada por lesiones ulcerosas que cubren alrededor del 70 % de la piel y que se infectan fácilmente con bacterias, algas diatomeas y hongos.

Los delfines sufren la alteración de los electrolitos en su sangre así como pérdida de proteínas, que junto con las infecciones, los conduce a la muerte.

¿Dónde y cuándo se detectó la enfermedad en los delfines a causa del cambio climático?

La enfermedad se registró por primera vez en el año 2005 en Nueva Orleans, luego del paso del huracán Katrina. En aquella época se encontraron muchos delfines nariz de botella muertos.

Las autopsias realizadas por biólogos especialistas evidenciaron las abundantes lesiones cutáneas que presentaban los animales, sin embargo, se desconocía que la producía.

Situaciones similares se vieron luego en Australia en el 2007 con la mortalidad de delfines en los lagos Gippsland de Victoria y en el 2009 en Australia Occidental en el sistema del río Swan-Canning.

Más recientemente en el Golfo de México, a comienzos del año 2021, se encontraron 270 delfines muertos entre los estados de Florida y Luisiana. Todas las autopsias indicaron la misma causa de muerte.

Dos instituciones importantes han estado abocadas al estudio de esta enfermedad; la Universidad de Murdoch en Australia y el Centro de Mamíferos Marinos de California en Estados Unidos.

Después de 15 años de investigación, llegaron conjuntamente a la conclusión de que el cambio climático es el principal responsable de este mal que afecta a los delfines.

El progreso de esta enfermedad va en aumento en la medida que los patrones climáticos han ido aumentando con su intensidad.

Con esto vale decir huracanes, tifones, inundaciones y el calentamiento global que produce el deshielo de los polos y derretimiento de los glaciares.

Todos estos eventos favorecen el aumento del agua dulce en las áreas cercanas a las costas, alterando la química de los océanos al ir disminuyendo la concentración salina del mar.

En efecto el calentamiento global ha contribuido al aumento del nivel de los mares, junto a los estragos que produce el cambio climático.

El aumento del número e intensidad de huracanes y tormentas tropicales diluyen el agua de mar al incorporar grandes volúmenes de agua dulce en las zonas costeras, alterando fuertemente la salinidad.

Este efecto puede durar meses hasta que vuelva a estabilizarse la concentración de la sal. Es durante esos períodos en donde se afecta el entorno acuático de los delfines, favoreciendo el desarrollo de las lesiones ulcerosas.

Esta situación se suma a las muchas razones por las cuales se hace necesario con carácter de urgencia frenar el calentamiento global.