Un total de 391 especies de mantarrayas, tiburones y quimeras están en peligro de extinción debido a la sobrepesca desmedida en el planeta, lo que significa una tercera parte del total de estas especies conocidas hasta los momentos.

Un equipo internacional de científicos determinó en un análisis de cerca de 1.200 especies que 90 de ellas están en estado crítico de amenaza, 121 amenazadas y 180 en estado de vulnerabilidad según la Lista Roja de la IUCN.

Según los autores del artículo publicado en Current Biology, las especies de mantarrayas son las más afectadas por la sobrepesca, seguidas por los tiburones y las quimeras, principalmente en las costas de África, India, Sudamérica y Asia.

En el último estudio de la UICN en 2014, 181 especies de un total de 1.041 fueron declaradas en peligro, lo que significa que este número se duplicó en la última década.

Sumando a esto, las mantarrayas de Java, el tiburón perdido, y los tiburones torpedo del Mar Rojo  no se han visto en 153, 87 y 123 años respectivamente, según el artículo. Los investigadores afirman que se trata de las primeras extinciones de estas especies producidas en el mundo a causa de la sobrepesca.

Además de la sobrepesca, la degradación de hábitats, la contaminación y el cambio climático son otras tres amenazas que enfrentan estas especies, aunque en porcentajes mucho menores.

El autor principal del artículo, Nick Dulvy, afirma que estas especies marinas no tienen la atención necesaria a pesar de su estado de vulnerabilidad y su importancia para los ecosistemas marinos.

Según datos del informe «La red de carne del tiburón y la raya 2021» de WWF, entre 2012 y 2019 el tráfico de estas especies de tiburones y mantarrayas produjo ganancias de aproximadamente 2.600 millones de dólares.

Cerca de 200 países en todo el planeta comercian carne de tiburón, incluyendo Uruguay, Brasil, Perú y Ecuador en América del Sur. En Argentina, de mantarraya, exportando 11.665 toneladas al año.

Alrededor de 100 millones de tiburones son pescados de forma desmedida al año, teniendo como consecuencia una baja de hasta un 95 % de las poblaciones.

Tanto el informe de la WWF, como el artículo publicado, afirman que la sobrepesca de estas especies se fortalece por la pesca indiscriminada o accidental de las grandes embarcaciones, lo que genera cerca de 39.000 millones de toneladas de estas especies al año.

En Argentina la pesca de la mantarraya está prohibida y aún así cuenta con el flujo comercial más grande del planeta con dirección a Corea del Sur, debido a que se le cataloga como pesca incidental, según afirma WWF.

En septiembre del presente año, durante el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, se dictó la meta de proteger el 30 % de la superficie oceánica mundial para 2030.