Reducir al máximo el consumo de energía, agua y manejo adecuado de los desechos es la clave de los hogares sostenibles.

En el seno del hogar es donde se crea inicialmente la conciencia sobre la protección ambiental. Lo cual comienza por el ahorro de energía y del agua, la clasificación de los desechos, la alimentación nutricionalmente sana y el consumo racional. Si queremos un desarrollo sostenible para todos los países y que impere una sociedad más justa, los individuos deben formarse para tal fin y es en el hogar donde esta formación debe comenzar.      

El objetivo es crear una serie de hábitos que se hagan costumbre al encontrar arraigo en el núcleo familiar. Cuando esto se hace extensivo a la comunidad, la escuela, el lugar de trabajo, la ciudad; es porque estas conductas de conciencia ambiental han alcanzado a toda la sociedad. La mayoría de estos hábitos son fáciles de realizar, no quitan tiempo y mejoran la economía del hogar.

El consumo de energía eléctrica puede ser más racional si solo mantenemos iluminados aquellos ambientes o habitaciones donde estemos realizando alguna actividad y sólo cuando la falta de claridad lo amerite. Lo mismo vale para aquellos artefactos eléctricos y electrónicos No tiene sentido que en todas las habitaciones se mantengan las luces encendidas, la TV, equipo de sonido u ordenador, sin que haya nadie presente. 

Es recomendable el uso del temporizador del control remoto para programar el apagado automático de estos. Tampoco tiene sentido dejar los cargadores de los móviles conectados.

El etiquetado energético de electrodomésticos consiste en una combinación de colores (verde a rojo) y por una escala desde la A hasta la G que van desde los más eficientes energéticamente hasta los de menor eficiencia.

En cuanto a la iluminación, una medida efectiva y sostenible para el ahorro energético es el reemplazo de bombillas incandescentes por luces LED. Igualmente los electrodomésticos viejos como los TV de pantalla de tubo de rayos catódicos, refrigeradores, congeladores, lavadoras, entre otros, consumen mucha energía. En lo posible reemplazar por los más modernos que requieren menor consumo, que podrás identificar en la etiqueta con la categoría A.

También puedes instalar paneles solares para obtener agua caliente u otro servicio donde puedas emplear este tipo de fuente energética.

El agua es otro recurso de suma importancia en nuestra vida hogareña, recurso que no debe ser malgastado. Usar sólo las cantidades necesarias a la hora de bañarse o bajar el WC, lavar la vajilla o la ropa, evitar el desperdicio. Asegurarse de no tener grifos goteando constantemente o reemplazarlos de inmediato. Instalar atomizadores en grifos y duchas puedes ahorrar de 30 a 50 % el consumo de agua.

La gestión de los residuos es de suma importancia. La clasificación de los desechos para el posterior reciclaje es la norma, separando la basura por categoría en contenedores específicos.

Usualmente generamos muchos desechos, especialmente si somos adictos al consumismo, afortunadamente la cantidad puede reducirse mediante siguiendo una serie de recomendaciones simples y básicas. Es muy importante realizar una correcta separación de los residuos en casa, para así contribuir tanto a la higiene como al cuidado del medio ambiente. La norma a aplicar es reducir, reciclar y reutilizar.

Compra sólo lo que realmente necesitas. Adquirir por sentir esa necesidad compulsiva de hacerlo trae como consecuencia que nos llenemos de utensilios, adornos e incluso alimentos que terminan engrosando el volumen de los desechos. Lo correcto es que adquiera aquello que vas a usar en corto término.

Procura conservar alimentos preferentemente en envases de vidrio, por encima de los de plástico. Esto es común cuando necesitamos guardar sobras de alimento, Los de plástico pueden a la larga interactuar con la comida. Por otra parte, usar bolsas plásticas o papel de aluminio, hace que incrementemos el volumen de desechos. Procura tener menos plástico en casa.

Si tenemos algún alimento cuyo consumo sea elevado, lo más adecuado es adquirirlo a granel, es más económico y podemos evitar tenerlo en muchos empaques pequeños que a la larga tenemos que desechar. Por otra parte si lo necesitas tenerlo en porciones menores, puedes distribuirlo en envases permanentes más pequeños como frascos de vidrio.

A hora de hacer las compras, lo recomendable es que lleves una bolsa de tela o fibra natural, a fin de evitar las de plástico desechable. Dale preferencia a los productos locales, tanto agrícolas como envasados. Elige aquellos alimentos etiquetados cómo orgánico, son más saludables y han sido producidos sin impactar negativamente al medioambiente porque no se han utilizado pesticidas ni fertilizantes derivados del petróleo.

Asegúrate que los productos para la limpieza del hogar y el lavado de la ropa sean los menos agresivos con el medio ambiente.

Hay reformas que puedes hacer en tu hogar y que te permitirán ahorrar gasto de energía en calefacción o aire acondicionado. Para reducir el efecto de las temperaturas externas, puedes instalar ventanas de doble vidrio o, también puedes optar por una solución menos costosa al instalar cortinas de interior térmico. Emplea material aislante para paredes techo y suelo.

Entre los elementos decorativos de interior incluye plantas ornamentales, hacen tu ambiente más agradable, natural y reducen el contenido de dióxido de carbono.

Si dispones de terreno, puedes construir un huerto familiar, si es un centro residencial, una buena iniciativa sería un huerto comunitario, ecológico, con uso de fertilizantes naturales, sin pesticidas.

De esta manera, aplicando varias o todas estas recomendaciones lograrás tener un hogar sostenible y estarás poniendo tu grano de arena en la cruzada por la salvación del medioambiente y la vida en el planeta.