Las lagunas costeras existen dentro de una encrucijada, la biodiversidad y productividad que tienen destaca por encima de la de muchos otros ecosistemas acuáticos y terrestres; funcionan como un nexo que no solo une a los ecosistemas marinos con los dulceacuícolas, sino a los terrestres con los acuáticos. Esta posición hace que las lagunas costeras sean vulnerables a una serie de amenazas ambientales capaces de degradar su riqueza natural y acabar con su funcionamiento.

Definidas como «espacios abiertos de aguas costeras salobres someras, de salinidad y volumen de agua variable, las cuales pueden estar total o parcialmente separadas del mar por bancos de arena, gravas o, con menor frecuencia, rocas».

Las lagunas costeras tienen el honor de ser uno de los principales ecosistemas desde el punto de vista de la conservación de especies y, al mismo tiempo, la triste distinción de ser uno de los más amenazados a nivel global. La gran mayoría de los animales y plantas que habitan en las lagunas costeras han evolucionado durante millones de años para aprovechar las cualidades únicas de su ambiente y por eso, cualquier efecto que recaiga sobre el bienestar de la laguna las afectará fuertemente.

Las lagunas costeras son refugios de especies únicas y no sorprende a nadie que, alrededor del mundo, no se haga un énfasis en la gran cantidad de riesgos que se ciernen sobre ellas. Al igual que existen zonas donde las lagunas costeras están protegidas a ultranza, también existen otras donde su conservación es tristemente ignorada, lamentablemente España se encuentra en este segundo grupo.

Existe un 90 % de desolación

Aves asociadas a lagunas costeras

La situación de las lagunas costeras en España es crítica en la actualidad. Los últimos estudios arrojan resultados alarmantes sobre el estado de las tres lagunas costeras más grandes del país. El Mar Menor, Doñana y la Albufera Valenciana representan el 90 % de los ecosistemas de la laguna costera en España y las tres localidades enfrentan una situación deplorable que afecta su bienestar y amenaza su biodiversidad.

El Mar Menor, localizado en la región de Murcia, es escenario de un severo colapso ambiental provocado por un proceso avanzado de eutrofización; esta situación, junto con la introducción de especies invasoras más resistentes, ha dado un duro golpe a la biodiversidad del área y algunos expertos opinan que nunca podrá recuperarse completamente. La laguna de Doñana por su parte, ha sido víctima de la extracción desmesurada de agua, su volumen hídrico se ha reducido hasta tal punto en que muchas de las especies que necesitan de grandes cantidades para prosperar se han visto afectadas haciendo imposible su conservación. Finalmente, la Albufera Valenciana representa un caso desolador de hipereutrofización causado por los aportes de aguas contaminadas que llegan a ella degradando el ecosistema de una manera tan severa que difícilmente volverá a ser como antes.

Un catálogo de esperanza

En respuesta a esta situación tan severa, los grupos Ecologistas en Acción y SEO/Birdlife exigen a las autoridades competentes la formación del Catálogo Español de Hábitats en Peligro de Desaparición y que las lagunas costeras sean incluidas inmediatamente en vista de lo delicado de su estado. Las ONG plantean que el daño sufrido por estos ecosistemas es demasiado severo y extenso para controlarlo a través de las medidas habituales y que es necesario reestructurar el modelo agrario actual y replantear la gestión de estos cuerpos de agua con un nuevo enfoque dirigido a la conservación de los ecosistemas.

En estos casos, es importante recordar que la pérdida de un ecosistema afecta al resto del ambiente incluyendonos a nosotros.