Tras los brotes en aves silvestres y domésticas de Rusia y Kazajstán, ubicados en la ruta migratoria otoñal para aves acuáticas que se dirigen a Europa este verano, los focos de gripe no dejan de crecer, una situación parecida a la vivida ya en 2017. 

El pasado 17 de octubre, autoridades sanitarias de los Países Bajos realizaron la primera notificación de la presencia del virus de la gripe aviar H5N8 en un cisne.  A partir de ese momento, han aparecido brotes en Holanda, Alemania, Reino Unido, Irlanda, Hungría, Suecia, Eslovaquia y Dinamarca, para un total de 300 focos notificados en el último mes.

España, por su parte, desde principios de noviembre había elevado la amenaza a riesgo alto para prevenir que el virus llegase al país por la frontera. También se elevó el nivel de vigilancia y bioseguridad en las explotaciones avícolas para evitar contactos entre aves domésticas de corral y aves migratorias como gansos y cisnes que pudiesen traer con ellas el virus desde los países afectados.

Desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, piden que la alimentación de las aves de corral sea realizada al interior de las granjas o que se coloquen mallas de protectoras para evitar el acceso de aves silvestres.

En las zonas de especial vigilancia queda prohibida la presencia de aves de corral en concentraciones de animales

Por otra parte, se deben sacrificar las aves afectadas para evitar la propagación del virus, una medida lamentable pero necesaria. Así como en el primer caso reportado en Europa el pasado octubre, donde se sacrificaron 190 000 gallinas y pollos de dos granjas en los Países Bajos, puesto que, aunque sí existe una vacuna contra la gripe aviar, en la UE está prohibida su implementación. Si bien puede salvar la vida de los animales no neutraliza el virus, y se sigue transmitiendo. 

Afortunadamente, no se han detectado contagios en humanos y el riesgo de transmisión al público en general sigue siendo muy bajo

La gripe aviar llegó a España

A diferencia de 2017 cuando se dijo que la cepa había llegado a España a través de Los Pirineos en pollos de recría con destino a granjas catalanas, esta vez, la gripe aviar se ha detectado en un halcón peregrino en Noja, Cantabria. La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria informó a la Red Sanitaria de Alerta Veterinaria del Ministerio de Agricultura este caso.

La cepa encontrada en el animal, corresponde a la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad, no zoonótica, es decir, que no afecta a seres humanos, tampoco se transmite por el consumo de carne o huevos.

De momento, las granjas que rodean Noja deben someterse a controles sanitarios más rigurosos para prevenir el contagio. Para ello, han dispuesto un radio de control de 3 km y otro de 10 como área de seguimiento, dentro de los cuales se llevará a cabo la identificación de todas las explotaciones de aves, se limpiarán y hará seguimiento a las aves silvestres enfermas de la zona.

La Administración española ha solicitado a la ciudadanía el reporte de avistamientos de aves muertas que pudieran haber sufrido la enfermedad, esta simple acción es determinante para controlar los brotes del virus de forma rápida y consistente.