Todos conocemos a las cigüeñas blancas por su ancestral costumbre de anidar en edificios, torres, chimeneas e iglesias de nuestros pueblos, pero, a pesar de ser habituales para nosotros, poco sabemos sobre sus andanzas, necesidades y movimientos por el mundo.

 

La cigüeña blanca es un ave migratoria transahariana que hasta hace relativamente poco solo aparecía en territorio ibérico durante su época de reproducción. Esta especie tuvo que soportar durante el pasado siglo una serie de drásticos cambios en los paisajes y los usos rurales que la llevaron a desaparecer en muchas regiones y de los que hoy día se recupera gracias a su adaptabilidad.

Se le puede encontrar fundamentalmente en la mitad occidental de la península, prácticamente de forma continua en la franja que va de la cordillera Cantábrica a los Pirineos por el norte, hasta Cádiz en el sur y en el valle del Ebro.

La cigüeña blanca es un ave estrechamente ligada al hombre y sus actividades productivas, razón por la cual prefiere habitar lugares abiertos y relativamente transformados, como dehesas, regadíos, pastizales de ganado, cultivos de secano y zonas húmedas. Evita zonas forestales y muy montañosas.

Si bien su alimentación es variada entre insectos, renacuajos, cangrejos, peces, larvas y lagartijas, es bastante oportunista y en los últimos años ha incrementado el número de aves que dependen de vertederos.

Se trata de una especie colonial que suele reunirse en grandes congregaciones para criar y al menos el 50 % de los nidos en España se sitúan en torres eléctricas, transformadores, iglesias, edificios monumentales, ruinas y todo tipo de construcción humana. El resto lo hace en árboles y rocas. 

Un cambio de estrategia

En el siglo XX todas las cigüeñas blancas europeas invernaban en África, principalmente en el Sahel. Ahora el 80 % de las aves adultas de España y del centro de Europa lo hace en la península o como mucho, al norte de Marruecos. ¡Han modificado su estrategia migratoria!

Entre los años 1960 y 1980 los episodios de sequía en Mali, Senegal y Níger durante el periodo de invernada provocaron el desplome de la población, por falta de alimento 

Otras causas del declive poblacional han sido la pérdida de hábitats de alimentación por la transformación del campo español, el uso generalizado de pesticidas, la caza ilegal, los choques contra tendidos eléctricos, la pérdida de lugares de nidificación, etc.

Según estudio de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) y Birdlife: Migración y ecología espacial de la cigüeña blanca en España, ahora las cigüeñas blancas adultas invernan en España y se alimentan principalmente en vertederos de basura y arrozales, otras se siguen congregando en las marismas del Guadalquivir, los 3 regadíos de las Vegas Altas del Guadiana y otras localidades propicias con alimento seguro. Mientras que las aves jóvenes continúan migrando al Sahel a miles de kilómetros. 

Esta ave emblemática, ha modificado su migración en las últimas décadas debido al cambio producido por el hombre, que le ha proporcionado nuevos hábitats donde alimentarse en invierno. También, el cambio climático transforma progresivamente los hábitats poniendo en peligro su distribución, migración y fenología.

Esta especie ha resultado un indicador de cómo los cambios globales producidos por el hombre están produciendo cambios profundos en el medio ambiente. Además, es considerada de especial interés en el catálogo Nacional de Especies Amenazadas.  

¿Llegarán las cigüeñas el día de San Blas? Estáis atentos