Cuando la temporada de calor nos azota y el viento seco esparce las hojas marchitas por el suelo del bosque se encienden de nuevo los miedos y las alarmas. La posibilidad de prevenir un incendio forestal de gran escala parece escasa y la pregunta en mente de todos es la misma: ¿Cómo prevenir un incendio catastrófico?.

Por suerte esta pregunta tiene todo un abanico de respuestas, después de todo los incendios forestales son una parte común de la ecología y lógicamente las personas desde Siberia hasta Australia se han visto en la necesidad de diseñar medidas para evitar que estos eventos naturales se salgan de control.

Pero antes de entrar en el tema es vital recalcar que los incendios forestales son de hecho parte del ciclo natural de los ecosistemas de bosques templados.

Los fuegos de baja intensidad devuelven los nutrientes a la tierra y ayuda a la germinación de ciertas semillas, manteniendo así la salud del bosque a lo largo del tiempo.

La idea de prevenir los incendios forestales en su totalidad resulta errónea y los esfuerzos de prevención se dirigen a crear condiciones que faciliten el control de los incendios cuando estos se den.

Previniendo la destrucción

La principal forma de prevenir un incendio forestal catastrófico es reducir la densidad de material combustible presente en el ambiente, podando y quemando parte de la espesura de manera controlada se puede evitar que se acumulen grandes cantidades de combustible natural durante la temporada de incendios. 

Incluso si los fuegos controlados se realizan de manera correcta producen cenizas ricas en nutrientes que pueden nutrir el suelo del bosque favoreciendo su ecología.

Además, también se pueden preparar zanjas y trincheras a lo largo del bosque, produciendo líneas sin vegetación que actúan como murallas que contener la extensión de los incendios pequeños.

Las zanjas además pueden conectarse a ríos y manantiales próximos para mejorar su funcionamiento y pueden usarse para dividir bosques extensos en sectores más pequeños, cuyo manejo en casos de emergencia es más rápido y eficiente.

También se encuentra la actividad maderera que ha ganado prominencia en ciertas áreas como forma de controlar la extensión y prevenir los incendios forestales.

Muchos leñadores postulan que la quema controlada conlleva un desperdicio de recursos naturales que se pueden aprovechar mejor y se coordinan junto con los bomberos y servicios forestales para reducir la densidad de árboles.

Haciendo nuestra parte

Claramente no todo puede ser responsabilidad de las autoridades, solo en Europa más del 90 % de los incendios forestales son causados por actividades humanas.

Desde fogatas apagadas de manera inadecuada hasta actividades de tala ilegales y accidentes en parajes desolados, mucha de la responsabilidad de esos fuegos que destruyen la ecología, las vidas y los recursos del ecosistema recae sobre nosotros.

La mejor manera de evitar que sigan ocurriendo es aprender de nuestros errores y tomando una actitud responsable con los bosques.