Tanto las agrupaciones políticas verdes como las organizaciones medioambientales han dejado entrever su inconformidad con la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética, conllevando a que existan determinadas trabas en el Congreso para su eventual aprobación.

¿Qué busca la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética?

El proyecto de ley contempla unas 757 enmiendas que comenzaron a debatirse en el Congreso desde hace meses atrás, donde uno de los principales objetivos es la disminución de gases de efectos invernaderos, específicamente en un 23 % para el 2030. Es importante señalar, que fue una enmienda introducida en conjunto por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP), obteniendo una aprobación por mayoría simple de los congresistas. 

El nuevo texto legislativo busca un incremento del 3 % en relación a la normativa inicial, la cual establecía una disminución de emisiones que llegaba al 20 % al término de la década y tomando como referencia al año 1990 como base.

Un engaño para los grupos ecologistas

Un gran conglomerado movimientos ecologistas han expresado su inconformidad frente al proyecto de ley, ya que la han tildado como una especie de engaño generado por el PSOE y UP, esto con la finalidad de mostrar un incremento en la ambición climática de la ley, dejando a un lado la ansiada disminución de emisiones y únicamente igualando el implantado Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

Las organizaciones verdes sostienen que el objetivo del 23 % está muy por debajo de lo esperado, puesto que sigue muy lejano del recorte que solicita la comunidad científica española para combatir la emergencia climática que está aconteciendo.

¿Inconsistencias en el proyecto de ley?

Diferentes agrupaciones políticas y organizaciones ambientales critican severamente lo incompatible del texto de anteproyecto de ley, el cual fue puesto en escena en mayo de 2020. El acuerdo describe una serie de aspectos a la hora de hacer disminuir las emisiones que estaban por debajo a las del PNIEC, que se caracterizaba por ser el modelo planteado por Europa y que contaba con una actualización que disponía del 23 % para el año 2030.

Ley de Cambio Climático y Transición Energética: ¿Compatible con el Acuerdo de París?

Las ONG constantemente están criticando el nuevo enfoque en la reducción de emisiones, debido a que no abordan por completo las exigencias expuestas por el Acuerdo de París, un ente que busca llevar a limite el calentamiento del planeta y como consecuencia lograr que en 2100 no se sobrepase del 1.5 ºC que enmarcan a los niveles preindustriales.

Entre las razones fundamentales que explican los especialistas climáticos de las Naciones Unidas, esto con el fin de cumplir y erradicar los temidos efectos de la situación climática, está el de acortar las emisiones generales en aproximadamente 7.6 %, escenario que debe cumplirse a plenitud en la presente década.

Para la responsable de Clima y Energía de WWF, Mar Asunción, «esto, para un país industrializado y rico como España, con una responsabilidad histórica, significa que debería reducir sus emisiones al menos un 55 % para 2030».

Nada de colaboraciones y bonificaciones

Muchos expertos señalan que no solamente es indispensable establecer un plan del 55 % para el 2030, sino que al mismo tiempo es necesario dar por finiquitada las colaboraciones a la aviación; o en su defecto, a la bonificación dirigida al diésel.

Urgen acuerdos políticos para la Ley de Cambio Climático

Según lo dicho por Asun Ruiz, quien es directora de SEO/BirdLife, es esencial darle un paro a la «guerra electoralista», ya que con ello se puede aprobar satisfactoriamente una ley brillante que tenga como noción fundamental la formación de un grupo de especialistas independientes en la materia, los cuales sean «capaz de hacer un seguimiento técnico y científico»; así mismo, den por sentada las bases para una moderna Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

La directora Ruiz finaliza expresando un peligro asociado «a quienes nos representan queden en entredicho con debates estériles sobre si los números son creíbles o no, mientras el país va camino de convertirse en el desierto de Europa».