Hombre pescando

Hace 23 años que alguien tuvo la certera idea de crear una organización que defendiera la pesca sostenible. Dejar suficientes peces en el mar, respetar los hábitats y garantizar que las personas que dependen de la pesca puedan mantener su medio de vida son las claves de la pesca sostenible.

El escenario de esta historia es la Canadá de 1992, concretamente en la zona de los Grandes Bancos, donde 35.000 pescadores y trabajadores de plantas industriales de más de 400 comunidades costeras quedaron sin trabajo por el colapso de la pesquería de bacalao. El problema global de la sobrepesca quedada patente por primera vez, un problema que afectaba, afecta y afectará al medioambiente, a los medios de vida y al suministro de productos del mar.

Entran en escena conservacionistas de WWF y representantes del gigante de productos de consumo Unilever, que se reúnen para encontrar una solución. En 1996, hacen pública una declaración de intenciones, en la que se establece el objetivo común de asegurar la viabilidad a largo plazo de las poblaciones de peces a nivel mundial y la salud de los ecosistemas marinos de los que dependen.

Para poder llevar a cabo su misión, se necesitaba una organización independiente: Marine Stewardship Council, organización sin ánimo de lucro independiente, nacida en 1997. Un año más tarde, después de 18 meses de consultas a nivel internacional, con más de 300 científicos, académicos y organizaciones de todo el mundo, nace el Estándar MSC de Pesquerías, que empezó a estar plenamente operativo en 1999.

El sello del pez azul comienza a verse en productos en 2001 junto con las primeras certificaciones de pesquerías en marzo y la presentación en agosto del Estándar MSC para Cadena de Custodia. Existen más de 25.000 productos con el sello del pescado azul de MSC disponibles para los consumidores.

Fuente:

Marine Stewardship Council