En un mundo donde los adelantos científicos y tecnológicos están a la orden del día, muchas personas apuestan al uso de antibióticos naturales, que también contienen la misma eficacia que los productos sintetizados químicamente.

Como todos sabemos, los antibióticos son aquellas sustancias que ayudan a impedir la multiplicación de microorganismos bacterianos, con lo cual se combaten las graves infecciones que producen. El organismo tiene mecanismos naturales para defenderse de las infecciones y lo hace mediante los glóbulos blancos, sin embargo, estas defensas naturales pueden encontrarse deprimidas y es entonces cuando los antibióticos cumplen su función principal.

Los antibióticos se encuentran de forma natural en organismos vivos tales como los hongos, fue así como Alexander Fleming descubrió y aisló el primer antibiótico de la historia, a partir del hongo del género Penicillium, al cual se llama penicilina por su origen. Los antibióticos afectan a la carga bacteriana, mientras que los fungicidas o los viricidas van hacia los hongos y virus respectivamente.

Los antibióticos se definen por su función y efectividad, los hay de amplio espectro para combatir una amplia variedad de bacterias y los específicos destinados a cierto tipo de microbios. El uso de estas sustancias de forma indiscriminada y sin prescripción médica puede causar una disminución del mecanismo natural de defensa del cuerpo, pues no diferencia entre una bacteria patógena o una célula del organismo.

Por otra parte, pueden producir efectos secundarios en algunas personas sensibles y, si no son administrados por prescripción médica, ocasiona resistencia en las bacterias que se pretende atacar.

Los antibióticos naturales

Los antibióticos naturales cumplen varias tareas al mismo tiempo, por lo que no solamente sirven para combatir enfermedades bacterianas, sino que ayudan a que el mecanismo de defensa del cuerpo se mantenga optimizado y alerta ante posibles contagios con cargas bacterianas, fortaleciendo el sistema inmunitario.

Existen una gran variedad de antibióticos naturales, muchos inclusive forman parte de ingredientes en los alimentos que ingerimos cotidianamente como el ajo, mientras que otros se pueden encontrar en tiendas herbolarias o naturistas. En el ajo existen componentes antimicóticos, antibacteriales y antivirales, por lo que es uno de los más usados, además que brinda un aroma a las comidas que abre el apetito.

También entre el grupo de antibióticos que se usan de forma diaria en las comidas está la cebolla, que tiene además de las propiedades del ajo, otros compuestos que ayudan con tratamientos antiinflamatorios y ayudan significativamente en procesos de catarros, y limpieza de las vías respiratorias.

La miel es la sustancia más usada en el mundo para combatir procesos bacterianos, sus propiedades para la salud no solo han sido comprobadas, sino que su uso está recomendado por la comunidad científica. La miel, al igual que el propóleo, es creada por las abejas y sirve para combatir gripes y enfermedades cutáneas, así como ayuda eficazmente en tratamientos para la bronquitis, el asma y la sinusitis.

 

Los forúnculos y sabañones, así como verrugas, tienen también en la miel un compuesto que ayuda a eliminarlos

 

El aloe vera, conocida en muchos países como sábila, es una importante planta muy usada por casi toda la comunidad naturalista, medicinal y cosmética, ya que sus ingredientes varían en funcionalidad y efectividad. Esta planta se puede usar tanto a nivel interno, ingerido en jugos o zumos para diversos padecimientos intestinales y estomacales, puesto que tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, así como a nivel externo para regeneración de la piel e hidratación. Su uso inclusive ha dado resultados sorprendentes como en el caso de las hemorroides o algunos tipos de hongos de la piel y la dermatitis.

El jengibre ha sido usado por muchas generaciones ancestrales, quienes lo han considerado como uno de los más potentes antibióticos naturales. Hasta estos días todavía se sigue considerando como una raíz necesaria en el hogar, ya que también forma parte de los platos culinarios de rico sabor y tradición familiar.

Se usa de forma directa en las comidas o también como infusión, sin embargo es importante no abusar de él por sus compuestos que pueden ser muy fuertes para personas sensibles al picor de alguna de sus sustancias.

El aceite de árbol de té es otro compuesto natural importante y muy usado para tratar herpes y verrugas, pero no debe ser usado para ingerir, ya que es tóxico. Este aceite se obtiene de un árbol originario de Australia y tiene grandes propiedades viricidas y antibióticas.

Aparte de estos elementos, existen otros de origen natural como el ajenjo, el eucalipto, la semilla de pomelo y la equinacea que tienen altísimas propiedades antibióticas y ayudan a regular inclusive algunas funciones de los órganos del cuerpo.

Así como hay una gran variedad de antibióticos naturales, tantos estos como los sintéticos deben contar con el respaldo del médico, quien no solo conoce el tipo de bacteria o padecimiento específico, sino que ayudará a reconocer cuál es el antibiótico ideal para usar.