Solo desde el punto de vista de la contaminación atmosférica es innegable que la industrialización ha jugado un papel fundamental en su crecimiento y expansión, pero este mismo campo presenta también uno de los principales ejemplos en los que la tecnología ayuda a prevenir los efectos más terribles de la contaminación. Este ejemplo no es otro más que los depuradores del aire.

Los depuradores del aire son una obra de ingeniería engañosamente simple cuyo uso se ha vuelto bastante común en el presente, permitiendo un mejor control sobre la emisión de gases contaminantes hacia la atmósfera.

Dicho en pocas palabras, los depuradores del aire son dispositivos que tienen la función de capturar, mediante diversos medios, los gases ácidos y residuos particulados disueltos en los gases de desecho emitidos por sistemas industriales y motores de combustión antes de que estos sean liberados al medio ambiente.

Los depuradores disminuyen de manera sorprendente el volumen de contaminantes liberados por las actividades industriales, amortiguando así su efecto sobre la ecología del planeta.

Depurando el presente

La forma en la que funcionan los depuradores del aire es al mismo tiempo bastante sencilla y bastante ingeniosa, ya sean de un tamaño industrial o más compacto, la mayoría de los depuradores funcionan de la misma manera.

Los depuradores están conformados por una serie de compartimentos interconectados por los que se hacen fluir los gases de escape, estás cámaras están equipadas con diversos medios que absorben los contaminantes que se desean eliminar, purificando así los gases antes de ser liberados.

La mayoría de los depuradores funcionan usando rociadores de agua, puesto que la elevada humedad dentro de las cámaras resulta bastante efectiva para atrapar la mayor parte del del material particulado y los aerosoles presentes en los gases de desecho.

Por otra parte, el agua es capaz de neutralizar eficientemente la mayoría de los gases ácidos. Después de realizar su función es fácil recolectar el líquido resultante para desecharlo o darle tratamiento.

Existen otros sistemas de depuradores del aire más especializados que generan combustión dentro de sus cámaras internas para reducir los contaminantes a cenizas inertes, o emplean otras sustancias químicas específicas que reaccionan con los gases de escape para transformarlas en sustancias inofensivas para el medio ambiente y sus habitantes.

Manteniendo el aire puro

Por supuesto los depuradores no son una medida perfecta para controlar la contaminación atmosférica, tristemente no son aplicables a todos los sistemas que generan gases de escape contaminantes.

El apoyo de los depuradores del aire nos permite aprovechar las bondades de la tecnología industrial mientras mitigan sus peores efectos sobre la salud y la ecología, de esta manera nos recuerdan que la huella del avance tecnológico no es inherentemente positiva o negativa para el ambiente, eso depende completamente de la responsabilidad con la que los humanos la empleemos.