El término manglar se refiere al conjunto de los árboles y arbustos, propios de regiones tropicales y subtropicales que se han adaptado a la vida marina en la cercanía de la desembocadura de los ríos.

Los manglares representan unos ecosistemas complejos muy particulares ubicados en regiones tropicales y subtropicales en estuarios, humedales y zonas costeras que abarcan 123 países, encontrándose la mayoría en Indonesia, seguido en América por Brasil y países como México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Cuba y en Estados Unidos (el sur de La Florida) entre muchos otros. 

Estos bosques poseen una densa vegetación constituida por alrededor de más de 70 especies de árboles conocidas genéricamente como mangle, que crecen en zonas salobres, 11 de las cuales se encuentran en peligro de extinción. La palabra mangle es de origen aborigen (guaraní, caribe o arahuaca) que en español significa ‘árbol retorcido’.

Esta vegetación característica se desarrolla en un substrato donde se mezclan la tierra, el agua dulce y la del mar, creando un gradiente de salinidad favorable, que le permite contener una gran diversidad de especies animales y vegetales, puesto que sirven de albergue, alimentación y reproducción.  

Estos biomas lo constituyen relativamente pocas especies de mangle; siendo las más comunes el mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle blanco (Avicennia germinans), mangle blanco (Laguncularia racemosa), el ciprés calvo (Taxodium distichum), el tupelo (Nyssa aquatica) y botoncillo (Conocarpus erectus) entre otros.

La mayoría de los manglares son vivíparos, es decir que sus semillas germinan estando aún ligadas a la planta y por esta manera se les llama propágulos.

Son características típicas de estas plantas los neumatóforos, esas raíces que se observan fuera de la superficie del agua por tener geotropismo negativo, estas raíces permanecen expuestas durante el día, permitiendo la absorción de oxígeno y quedan bajo las aguas durante la noche.

Importancia de los manglares

      Purifican el aire al absorber cinco veces más dióxido de carbono que las selvas y bosques tropicales

      Constituyen una fuente abundante de nutrientes para muchas especies marinas así como para la reproducción de muchas especies de aves, mamíferos, anfibios, reptiles, crustáceos y algunos moluscos bivalvos.

      Son una barrera natural frente a las inundaciones por su gran capacidad para almacenar agua.

      Fuente de madera para las pequeñas comunidades que hacen vida en su entorno.

      Protege las costas de la erosión del viento y las corrientes de agua, minimizando el impacto de tormentas tropicales y huracanes.

      Representan valor comercial para la pesca ribereña de ciertas especies de langostas, camarones, peces y varias especies de bivalvos.

La devastación que sufren los manglares

Destrucción de una zona de manglares para construir un complejo turístico en Cancún, México.

Se estima que a nivel mundial se han destruido más del 25 % de los manglares de acuerdo con la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), llegando de 35 a 50% en el sudeste asiático. La principal causa ha sido la expansión del cultivo industrial de camarones (gambas), además están las descargas de aguas servidas urbanas, residuos industriales con metales pesados, fertilizantes y pesticidas que llegan a esos humedales, la tala indiscriminada y desforestación para desarrollos turísticos y los derrames de petróleo.

El calentamiento global también está afectando a los manglares con el aumento del nivel promedio y la temperatura del mar diluyendo la salinidad necesaria. Otro de los factores es la inusitada frecuencia e intensidad de los huracanes y tifones, así como los cambios en los cauces de las desembocaduras de los ríos.

Proyectos alentadores para su recuperación

La recuperación de ecosistemas de manglar muy deteriorados tarda 30 años aproximadamente. Es por eso que 10 países de Asia se han organizado en una organización llamada ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) con el fin de adelantar programas de protección y renovación de estos ecosistemas, donde se integran especialistas universitarios y las comunidades afectadas. Otras iniciativas y proyectos importantes se están llevando a cabo en países como México, Colombia y Ecuador.

La protección ambiental de los manglares es indispensable para mantener su función purificadora del aire, de las aguas en la lucha contra el cambio climático, así como en la preservación de su rica fauna y el sostén de las comunidades que hacen vida en sus zonas.