En la actualidad, el uso de las aguas subterráneas como fuente de agua potable, plantea una importante regulación sobre este tipo de contaminante, ya que afecta su calidad, y supone un riesgo para la salud

 

La presencia de altos niveles de nitratos en aguas superficiales y subterráneas es consecuencia del uso de fertilizantes, sistemas sépticos y almacenamiento de estiércol. Un ejemplo de ello son los fertilizantes nitrogenados que no son absorbidos por las plantas, estos son volatilizados por la escorrentía superficial, y terminan en aguas subterráneas en forma de nitratos.

El nitrato (NO3) es un compuesto inorgánico formado por un átomo de nitrógeno (N) y tres átomos de oxígeno (O), no tienen color ni sabor, y se encuentra en la naturaleza disuelto en las aguas superficiales o subterráneas como consecuencia del ciclo natural del nitrógeno.

Por su parte, el nitrógeno procedente del estiércol o de los abonos puede filtrarse de manera similar en prados, corrales, o lugares de almacenamiento. Los sistemas sépticos solo eliminan la mitad del nitrógeno contenido en las aguas residuales. Todo esto trae como consecuencia la percolación de este contaminante a las aguas subterráneas.

Uno de los efectos en la salud humana por el consumo de agua con altos niveles de nitratos es la metahemoglobina, que se caracteriza por inhibir el transporte de oxígeno en la sangre. Si bien es un proceso reversible, puede llegar a ser mortal, especialmente en los niños, pues origina el síndrome de bebe azul.

Para la eliminación de nitratos en aguas contaminadas se utiliza la ósmosis inversa, la electrodiálisis, resinas aniónicas, los procesos biológicos, y recientemente, los procesos catalíticos.

Regulación de nitratos NO3 en aguas derivadas de la agricultura y ganadería

La normativa legal ambiental, tanto europea como española, es explícita en cuanto a la protección de las aguas por contaminación de nitratos, pero en la actualidad siguen existiendo valores muy altos de este compuesto. Por ello, la Comisión Europea habría decidido comenzar procedimientos de infracción frente a España a causa de esta problemática.

Entre las normativas existentes se encuentran la Directiva 91/676/CEE (12 de diciembre); “La Protección de las Aguas Contra la Contaminación Producida por Nitratos Utilizados en la Agricultura”; Directiva 98/83/CE (3 de noviembre); “La Calidad de las Aguas Destinadas al Consumo Humano”, y Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo (23 de octubre), estableciendo un “marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas”.

Así mismo, se crea el Real Decreto 1138/1990 (14 de septiembre); “Reglamentación Técnico-Sanitaria para el Abastecimiento y Control de Calidad de las Aguas Potables de Consumo Público”. Real Decreto 261/1996 (16 de febrero); “Protección de las Aguas contra la Contaminación Producida por los Nitratos procedentes de Fuentes Agrarias”.

En España existen zonas como en Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana donde las concentraciones de nitratos sobrepasan los límites admisibles, siendo (50 mg/l) el límite establecido en la Directiva 91/676/CEEy en “algunos casos se han registrado hasta los 400 mg/l”.

A pesar de que solo el 30% del total de las aguas consumidas por los españoles provienen de acuíferos, no deja de restarle importancia a este problema. En algunas regiones, como los Archipiélagos Canarios y la Península de la Comunidad Valenciana, solo disponen de aguas subterráneas para su consumo.