El dióxido de nitrógeno (NO2) tiene un origen tanto natural como antrópico. El primero, se genera por la actividad volcánica, quema de maderas, biomasa, o en incendios forestales. El segundo, el más contaminante, se inicia por la oxidación del nitrógeno atmosférico a altas temperaturas, en procesos de combustión relacionados con el tráfico de coches y plantas de generación eléctrica.

 

Los efectos del NO2 en la salud humana son:

  • inflamación de las vías aéreas, propiciando infecciones pulmonares, insuficiencias respiratorias y afecciones de órganos, como hígado o bazo.
  • Así mismo, las PM 2,5 generadas por el NO2 provocan grandes problemas cardíacos, enfermedades renales, ictus, y en algunos casos, puede desencadenar cáncer.
  • El NO2 produce en el medio ambiente la eutrofización de ecosistemas, afecciones metabólicas y  limitación del crecimiento vegetal. 
  • Otra de las consecuencias es que el NO2, al entrar en contacto con el agua, es capaz de disolver ácido nítrico, ocasionando lluvia ácida y provocando graves daños a los microorganismos de los diferentes ecosistema

Normativa legal ambiental para frenar la contaminación del aire

 

En España, la normativa actual sobre calidad y evaluación del aire ha sido adecuada a las nuevas realidades del mundo, han tomado en consideración el aumento progresivo de la población y el alto consumo de combustible fósil, lo que supone un incremento descontrolado de estas emisiones.

 

La Ley 34/2007 de 15 de noviembre sobre “Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera” tiene como fin alcanzar los niveles óptimos de condicionamiento ambiental para evitar o reducir riesgos sobre la salud humana, el medio ambiente y la naturaleza.

 De esta manera, el 29 de enero de 2011 se aprueba el Real Decreto 102/2011 relativo a “La Mejora de la Calidad del Aire”, donde se definen y establecen las concentraciones permisibles de SO2, NOX, partículas, Pb, benceno, CO, O3, arsénico, cadmio, níquel y benzo(a)pireno en el aire.

Normativa Europea

En cuanto a la normativa europea sobre calidad del aire, actualmente está representada por la Directiva 2008/50/CE; “Calidad del aire ambiente y a una atmósfera más limpia en Europa” (21 mayo 2008), y la Directiva 2004/107/CE; “Arsénico, el cadmio, el mercurio, el níquel y los hidrocarburos aromáticos policíclicos en el aire ambiente” (15 diciembre 2004).

La Directiva 2008/50/CE no sólo establece los objetivos de calidad del aire para evitar, prevenir o reducir sus efectos en el medio ambiente en la salud humana, sino que también evalúa la calidad del aire en los estados miembros, basándose en métodos y criterios comunes para compararlos.

Adicional a esto, se han introducido regulaciones para nuevos contaminantes, como las partículas de tamaño inferior a 2,5 μ, teniendo en cuenta las normas, directrices y programas correspondientes a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el informe enviado a la Comisión Europea en el 2018 quedó reflejado que ciudades como: “Madrid, Corredor del Henares, Área Metropolitana de Barcelona y Granada y su área metropolitana han superado los valores de NO2 permisibles”, principalmente por las emisiones procedentes del tráfico rodado.

El comisario de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca de la Comisión Europea, Karmenu Vella, solicitó a la Ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, el reforzamiento de las medidas de calidad del aire, debido a que los niveles de NO2 no cumplen con las normas establecidas, fundamentalmente en la ciudad de Madrid y el área metropolitana de Barcelona. Por tal motivo, han de abrirse procedimientos de infracción por el incumplimiento de esta norma.