Manifestación de jóvenes por el futuro del planeta

No hay futuro sin planeta, la juventud lucha contra el cambio climático desde hace par de años. Los jóvenes se están uniendo para movilizar y juntar fuerzas para exigir a los líderes mundiales «inmediatas, concretas y ambiciosas respuestas a la actual crisis climática».

Este 19 de marzo prepara su próximo golpe climático mundial con la finalidad de resaltar la urgencia de una pronta acción frente a las consecuencias vinculadas con el clima y el tiempo

Todo esto debido a las diferentes situaciones presentadas en el 2020, como los incendios forestales que afectaron a partes de Australia, América del Norte y América Latina, las sequías en África o las tormentas que afectaron América Central y el Sudeste Asiático.

La ciencia ha demostrado los diversos avances que han existido en materia del cambio climático, pero también ha sido muy clara cuando explica que esta situación está aumentando de manera considerable. Los desastres naturales son  eventos que se han vuelto cada vez más fuertes, más intensos y más frecuentes que los vividos en años anteriores.

La situación se va agravando cada vez más, lo cual se está volviendo muy peligrosa a pesar de que hace 5 años se firmará el Acuerdo de París y 3 desde que se mostró los resultados de las investigaciones realizadas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio climático (IPCC), pero aparentemente los países no han mostrado resultados del avance sobre la disminución de esta amenaza.

La juventud por el clima se han dado cuenta que la situación cada vez es más peligrosa, y por ello, hace dos años decidieron salir a las calles haciendo huelgas exigiendo justicia climática, ya que «da la impresión de que las medidas que se están adoptando son insuficientes».

Este movimiento social está conformado principalmente por personas jóvenes, apartidistas, democráticos, asamblearios, horizontal no violento, antidiscriminatorio y ecologista profundo, que lucha para crear conciencia a la sociedad y hacer de alguna forma presión política sobre los hechos que abaten al planeta y que fomenta el cambio climático.

Ellos están organizados y buscan una lucha pacífica pero certera, mediante las huelgas y reivindicaciones en las calles para que la emergencia climática esté en el centro de la agenda y se trabaje para paliar los efectos de la crisis ecológica.

Este grupo de jóvenes han manifestado que «en los últimos meses, hemos sido testigos de cómo el planeta batía récords en concentraciones atmosféricas de CO2, se encontraban montañas de plásticos a miles de metros de profundidad en los océanos y de los terribles resultados del informe del Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) sobre la pérdida irreversible de biodiversidad global».

Por estas y muchas otras agresiones contra el planeta, es que se deben de escoger entre políticas que no respetan los derechos fundamentales de las personas y que agredan la vida de la Tierra, o por otro lado, dar un paso y exigir medidas que respeten la dignidad de los pueblos y su tierra sin que esto ponga en peligro al planeta.

Las consecuencias del cambio climático son cada vez más visibles y notorias, por ejemplo la posibilidad de que el nivel global del mar aumente tres metros de aquí al 2100 es real, sin contar que el «74 % del suelo español está en proceso de desertificación y se prevé que un 20 % de lo que hoy está a salvo se verá en riesgo dentro de 50 años». Hay que actuar ahora, no esperar a que colapse el mundo, para tomar medidas.